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Kiko Rivera prepara su regreso a los escenarios dos meses después de sufrir un ictus

Kiko Rivera está listo ya para volver al trabajo y anuncia su gira para 2023.

Han pasado ya más de dos meses desde que Kiko Rivera se llevara el gran susto de su vida al sufrir un ictus. Un revés de salud que lo obligó a permanecer cuatro días ingresado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Ahora, el hijo de Isabel Pantoja se siente recuperado y listo para volver lo antes posible al trabajo. Él mismo ha confirmado que se está dispuesto a regresar a los escenarios. Incluso ha anunciado ya su inminente gira para 2023.

Instagram

"Presiento que va a ser un buen año", dice el DJ en su perfil de Instagram. Allí se autopromociona para la que será su tour en 2023, de la que ya está "abierta" la contratación. Y aunque no ha detallado cuándo tiene previsto comenzar su periplo por las salas de fiestas de nuestra geografía, anuncia: "Ya se están empezando a cerrar fechas. Más pronto que tarde os cuento".

Con el fin de dar a conocer que se siente con plenas fuerzas para reencontrarse con su público, el músico ha facilitado un número de teléfono móvil y un mail para facilitar a promotores, entidades públicas o discotecas el contacto con él.

Kiko Rivera Pantoja in Sevilla 25 November 2022

Con esta decisión, Kiko Rivera cierra un año marcado por importantes contratiempos. Podría decirse que al sevillano, 2022 le ha cambiado la vida, ya que de la noche a la mañana tuvo que enfrentarse a un ictus. Este se produce por la obstrucción del flujo sanguíneo de una arteria (trombosis, embolia), provocando una disminución del riego sanguíneo en una parte del cerebro. Cerca del 75% de los ictus son infartos cerebrales, aunque él nunca ha desvelado demasiados detalles de su dolencia. Sí supimos que tras ser dado de alta sufría importantes secuelas; entre ellas, no poder mover la mitad de su rostro y caminar con cierta dificultad.

El pasado 12 de diciembre, por si fuera poco, su salud volvía a verse perjudicada tras sufrir una fascitis plantar.  «Tengo una fascitis plantar del carajo y duele. Tengo el pie como un mollete de Antequera. No me puedo mover», contaba en sus redes sociales. En todo este tiempo, Kiko ha contado con el apoyo incondicional de su esposa, Irene Rosales, quien ha estado al pie del cañón en todo momento.

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