Tras quedar tercera finalista de ‘Supervivientes 2020’, han aflorado sus miedos: «Somos personas que estamos demasiado expuestas, una familia muy complicada».


Rocío Flores ha conseguido cumplir un sueño que, tres meses atrás, creía imposible: ha llegado a la final de ‘Supervivientes 2020’. Después de 16 semanas concursando en el ‘reality’ de Telecinco, la hija de Antonio David FloresRocío Carrasco ha logrado un merecido tercer puesto en el concurso. No ha podido superar a Ana María Aldón y a Jorge Pérez (el ganador) en la final, pero ha cerrado el programa con muy buen sabor de boca.

«Saben ambos (Ana María y Jorge) que me hemos creado un vínculo increíble. Quiero desearle mucha suerte a los dos. Me voy súper contenta«, han sido sus primeras palabras tras conocer la decisión de la audiencia. Los espectadores ha decidido que la nieta de ‘la más grande’ pase a la historia de la final como merecedora del tercer puesto.

Orgullosa de sí misma, la joven explicaba así lo satisfecha que se siente de su paso por el programa. «He aprendido muchísimo y salgo muy agradecida«. Jorge Javier Vázquez la felicitaba así: «Puesto número 3, muchísimas felicidades».

Habla de sus miedos: «Somos una familia muy polémica»

En su despedida han aflorado todos sus temores. Volver a la rutina supondrá afrontar, una vez más, sus demonios. «Me da mucho miedo enfrentarme a la realidad. He intentado ser yo siempre. Somos personas que estamos demasiado expuestas, somos una familia muy complicada, muy polémica. Pero he sido yo en todo momento en el concurso. Si algo me ha enseñado ‘Supervivientes’ es que debería creer en mí un poquito más», admitía la nieta de Rocío Jurado.

«He aprendido muchísimo»

Estos 105 días de concurso pasarán a la historia de la televisión por ser la edición de ‘SV’ que ha contado con la nieta de una de las artistas más internacionales que ha dado nuestro país. Rocío, consciente de su papel como miembro de la estirpe Mohedano, ha estado a la altura de las circunstancias. Ha sido buena concursante, buena compañera. Y ha ofrecido jugosos contenidos al programa cada vez que se ha roto en directo al recordar el distanciamiento con su madre, con la que no se habla.

La primera vez que la vimos estallar en Honduras fue cuando Lara Álvarez avisó de que se había decretado el Estado de Alarma. Rocío estallaba en llanto al conocer la noticia sin saber nada sobre su madre. «Llevo siete años sin saber nada de mi madre. Que pase esto y que no sea capaz de coger el teléfono, la verdad es que me dan ganas de coger e irme», se lamentaba, con la cara empañada en lágrimas. Brotaba así la que ha sido su mayor batalla emocional en el ‘reality’: sobrevivir al dolor de no ver a su madre, cuyo silencio le pesa cada día más.