Se acabó ‘GH VIP 7’. Las tres finalistas disfrutan de su primer fin de semana fuera de la casa de Guadalix desde que hace tres meses hicieran las maletas para enfrentarse a la gran aventura televisiva de sus vidas. Adara Molinero celebrará su triunfo con los suyos; Alba Carrillo se reencontrará con su novio Santi Burgoa y Mila Ximénez regresará a casa con un tercer puesto bajo el brazo y digiriendo poco a poco las alegrías y decepciones en su vuelta a la realidad.

Han pasado muchas cosas durante las trece semanas que Mila ha estado concursando. Por ejemplo, pronto será consciente del inquebrantable arropo que le han brindado sus compañeros de ‘Sálvame’. Todos los colaboradores a excepción de Chelo García Cortés han mostrado su predisposición para que venciese e incluso han sacado camisetas de apoyo.

Luces y sombras

El primer gran estímulo que tuvo fue encontrarse cara a cara con un recuperado Jorge Javier Vázquez. Mila reconoció que -en parte- él había sido uno de los ‘culpables’ de que ella aceptase ir a ‘GH VIP’. Se derrumbó cuando supo que podría perderse la gran final porque debían operarle de nuevo, pero finalmente hubo reencuentro.

Mila Ximénez ha vivido a tope la experiencia pero vivió uno de sus momentos más emocionantes con la visita de su hija Alba, afincada en Ámsterdam: «No te he hecho caso. Te he echado mucho de menos. Todos están tan bien». También la tranquilizó : «Están todos genial. Todo sigue como lo dejaste, tal cual, la rutina, los niños, el colegio. La que está viviendo algo único eres tú». Que su hija decidiese romper el anonimato en el que vivía y salir en televisión para apoyar a su madre fue algo que Mila valoró muy positivamente.

Sin embargo no todo es bueno y la andaluza va a empezar a ser consciente (si no lo es ya) de que no todo el monte es orégano y de que también va a tener que asimilar decepciones personales y profesionales.