El documental de Rocío Carrasco ha llevado a que su hija Rocío Flores se encuentre en un gran dilema y esté obligada a elegir en esta batalla.


La docuserie de Rocío Carrasco mantiene cada miércoles en vilo a millones de espectadores. Entre ellos, está su hija Rocío Flores, quien está al límite y así lo demuestra que hace tan solo unos días sufriera un ataque de ansiedad que casi la aparta de los platós, tal y como revelamos en SEMANA. Las vivencias y la verdad de su madre están sacudiendo sus cimientos como jamás hubiera imaginado, de hecho, define esta etapa como «el peor momento de su vida». La joven está centrada en controlar sus emociones y recuperar la vida tranquila que tenía antes de que comenzara ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’.

Tras los 10 primeros episodios puede entender a su madre en ciertos instantes e incluso ponerse en su propia piel, la nieta de Rocío Jurado siente rabia al ser protagonista y estar en el punto de mira de algo que no ha aceptado. «Tiene miedo a que se distorsione su imagen y que se la estigmatice«, dice alguien cercano a Rocío a este medio. Más aún si se tiene en cuenta la actitud agresiva de la que Rocíito se ha hecho eco, así como la paliza que su hija le propinó aquel fatídico 27 de julio de 2012y que ella ha narrado con pelos y señales. Y es que, desde entonces, ya nada ha vuelto a ser igual.

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Mientras ella permanece al lado de su padre, Antonio David Flores, Rocío sigue queriendo charlar en privado con su progenitora, por lo que nadie duda de que se encuentra entre la espada y la pared. El camino hasta ahora no ha sido fácil, sin embargo, es con 25 años cuando empieza a descubrir otra cara de la historia que ella desconocía, una versión que nada tiene que ver con la dada con Antonio David Flores dentro y fuera de los platós. «Rocío Flores está empezando a hacerse preguntas, a cuestionarse su pasado y a hablar con su padre sobre hechos que ella desconocía», explica alguien del círculo de la joven. No lo ha escondido, tanto es así que cuando lo ha creído necesario ambos se han sentado para aclarar ciertas cuestiones del pasado. Este no es su único dilema.

Rocío Carrasco ha relatado en su docuserie todas y cada una de las hazañas que presuntamente hizo el padre de sus hijos contra ella, al que acusa de supuestos malos tratos y de manipulador con ellos. Le tilda de «ser demoniaco», unas durísimas palabras que han calado hondo una vez más en Rocío Flores, según ha explicado ella misma en ‘El programa de Ana Rosa’: «Cuando yo he visto cuando mi padre ha hecho algo que no me ha gustado, yo me he sentado con mi padre y se lo he dicho, pero que se llegue a cuestionar el papel de padre, no».

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Rocío siente adoración por su padre y ese sentimiento lleva a que sea insoportable para ella escuchar a Rocío Carrasco hablar así de él. Desde el año 2012 en el que dejó de hablar con su madre e hizo las maletas rumbo Málaga, el vínculo padre e hija es inquebrantable. Eso no quita que Rocío Flores siga queriendo a su madre, a la que ha tendido puentes en más de una ocasión y cuyo acercamiento está lejos de producirse. Una de las condiciones es que el malagueño no forme parte de la vida de sus hijos, un requisito que su círculo duda que algún día acepten. El amor por Antonio David es incondicional, por lo que vuelve a verse en un compromiso y a estar obligada a elegir.