Después de cuatro años alejada del medio, Rociíto regresa a televisión para ser colaboradora de ‘Lazos de sangre’. Analizamos las repercusiones de su inminente vuelta en su entorno familiar.


Esta semana hemos conocido la decisión de Rocío Carrasco de regresar a la televisión. Después de cuatro años alejada del medio, la hija de Rocío Jurado vuelve a la pequeña pantalla. Lo hará de la mano de Boris Izaguirre, en TVE, donde se sentará en la mesa de debate del programa ‘Lazos de sangre’. Su retorno ante los focos volverá a situarla, una vez más, en primera línea. Asimismo, este nuevo reto profesional tendrá consecuencias directas en su entorno más directo. Porque no cabe duda de que los clanes familiares Mohedano y Flores vivirán en su propia carne las consecuencias de su inminente colaboración.

Un personaje enigmático para el gran público

Su última aparición en un programa como colaboradora tuvo lugar en el verano de 2016 en ‘Hable con ellas’, en Telecinco. Después se marchó de la televisión y ha permanecido cuatro años alejada de los sets. A partir del próximo 17 de junio, Rociíto abandonará su encierro voluntario junto a Fidel Albiac para ponerse delante de las cámaras. Formará parte del equipo que acompañe al venezolano a abordar las historias de las sagas familiares de mayor peso específico del país. La primera entrega del espacio estará dedicado a Carmen Sevilla y en él, Rocío desvelará anécdotas de la actriz que hasta ahora eran desconocidas para el gran público.

Muchos espectadores cuentan ya las horas para ver de nuevo en acción a la hija de la más grande. Porque, pese a su voluntad de mantenerse al margen, todo lo que hace o dice Rocío Carrasco es siempre noticia. Heredera de la andaluza más internacional que ha dado nuestro país, es uno de los rostros del corazón que despierta más interés en el ámbito del papel ‘couché. Su batalla judicial contra Antonio David Flores ha hecho correr ríos de tinta en estos 20 años que ha durado su interminable litigio. Por otra parte, los motivos de su distanciamiento total de sus hijos, Rocío Flores y David, siguen siendo una gran incógnita para todos. El hecho de que tampoco mantenga relación con su tío Amador Mohedano, ni con Gloria Camila, ni tampoco con José Fernando, es otra cuestión que sigue inquietando a los admiradores de la chipionera y a la audiencia. Todo ello la convierte en un personaje enigmático y poderosamente atractivo para el público.

Un personaje enigmático para el gran público

Así pues, no cabe duda de que su regreso a televisión reabrirá viejas heridas y, posiblemente, creará nuevos frentes entre las personas más decisivas de su vida. Las consecuencias más directas recaerán en las figuras de su ex marido y de su hija mayor.