Rocío Carrasco se ha confesado sobre lo qué sentía cuando sus hijos regresaban a casa tras estar 15 días conviviendo con su padre, Antonio David Flores.


La relación de Rocío Carrasco con sus hijos es inexistente. Con su hijo David no mantiene contacto desde hace siete años y con su hija desde hace casi 10, un acercamiento que, al parecer, está lejos de producirse. A pesar de que Rocío Flores ha tendido un puente a su madre para charlar en privado, su madre asegura que ninguna de las dos está preparada. Para explicar el por qué y ahondar en el infierno que sufrió cuando sus hijos eran pequeños, Rocíito se ha confesado en el episodio número 8 de ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’. «Yo empiezo a tener pánico a los lunes. A esos lunes de regreso de los niños, yo tres noches anteriores no duermo, el lunes desde que me levanto hasta que vienen los niños me lo paso en el baño. Yo vomito, me dan ataques de pánico, de angustia…Es que me aterroriza que llegue un lunes y sean las 5 de la tarde donde los niños vienen. Fíjate lo fuerte que te estoy diciendo para que una madre tenga que sentir eso de sus hijos», dice la hija de Rocío Jurado.

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Suspira en cada una de sus palabras y se atisba el miedo que le provoca rememorar esos instantes, sin embargo, Rocío quiere hacer un esfuerzo para que se entienda su situación. Por ello, explica una anécdota sobre un collar que Rocío Flores lució durante un tiempo en su adolescencia, un detalle por el que madre e hija se enfrentaron y que, según Carrasco, le sirvió para darse cuenta una vez más de la manipulación de Antonio David Flores. «Rocío tendría 13 o 14 años y de repente un día vino con el cuello entero de colgantes de cuero con colgantitos. Le digo ‘mi vida nos lo vamos a quitar porque me da miedo que jugando o en el cole que si te empujo o se te enganche me da miedo que te pase’. Ella me hace caso a regañadientes, pasan esos 15 días, se va y cuando vuelve, vuelve con los collares lo primero que me dice es ‘Me ha dicho Olga qué mala madre eres, que no me dejas ponerme collares’. Esto habrá a quien le parezca una chorrada, pero es solo una muestra de lo que sucedía», explica Rocío Carrasco en este nuevo capítulo.

Rocíito aclara que este tipo de situaciones se repetían y sucedían continuamente, sin ir más lejos con la ropa que la pequeña elegía por entonces. «Quería ponerse ropa que no le pertenecía por edad y cada vez que venía de estar con el padre traía ese tipo de ropa. Yo le decía ‘Ro esto es para que me lo ponga yo, no para una niña de tu edad’. Me decía que se lo había comprado Olga y que le había comprado 7 más«, ha comentado Rocío Carrasco. Así comenzaron las disputas y los conflictos entre madre e hija, no obstante, ninguna de las dos por aquel entonces sabía cuál era el final de su historia.

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A pesar de que este mismo miércoles Rocío Flores se ha vuelto a dirigir a su madre desde ‘El programa de Ana Rosa’ y le ha pedido que al menos llame a su hermano, todo apunta a que Rocío Carrasco se tomará un tiempo para dar ese paso.