Silvia Abril le debe mucho a su personaje de la niña de Shrek. Gracias a él enamoró a Andreu Buenafuente, formó una familia, tiene fama y, además, un problema de salud que arrastra desde hace años


Silvia Abril arrastra problemas de salud desde que decidiese dar vida a uno de sus personajes estrella, que le dieron la gran popularidad que la catapultó a ser una de las actrices cómicas mejor valoradas por la audiencia y el gremio. “Se la regalé a un personaje”, confiesa con contundencia la actriz, que entiende que hizo lo que tenía que hacer para encarnar a la conocida ‘niña de Shrek’, personaje recurrente en el programa de late night presentador por su marido, Andreu Buenafuente. Quizá sean meros gajes del oficio, pero esto no resta dolor al problema de rodilla que arrastra Silvia Abril desde que se metiese en la piel de esa excéntrica muchacha con problemas de higiene, una exacerbada pasión sexual y pocos complejos que tantos buenos momentos nos ha regalado durante años.

“Se suele tirar mucho por el suelo y tantos años haciendo de la niña de Shreck, le di mi rodilla derecha”, reconoce la humorista en conversación con el programa de Cadena Ser, ‘El grupo’. Eso sí, Silvia Abril es un animal de escena donde los haya y lejos de quejarse de las secuelas que su personaje estrella le ha dado, ha vuelto a hacer gala de su característico sentido del humor y ha querido confesar aquellos aspectos cotidianos que ya no puede hacer por culpa de sus problemas en la rodilla derecha: “Ya no puedo saltar a la comba, no puedo hacer running, no puedo hacer salting, no puedo hacer el salto del tigre…”, recita la actriz que diese vida a la niña de Shrek, uno de los personajes estrella que traía por la calle de la amargura a Andreu Buenafuente en su programa y de la que se podía esperar cualquier cosa una vez aparecía en plató.

La energía de Silvia Abril cuando se enfundaba el uniforme escolar que lucía la niña de Shrek era desbordante. Tanto, que la actriz no paraba de correr en círculos, saltar, subirse por el mobiliario del plató, arrastrarse por el suelo, derrapar… un sinfín de correrías que al final le pasaron factura, al ver cómo su rodilla derecha no podía seguirle el ritmo a su alocado personaje. Pero, aun así, Silvia Abril es consciente de que vestirse de esa guisa, salir con el pelo desaliñado, el entrecejo marcado, sudando sin cesar, babeando entre los dientes sucios ha sido la chispa que encendió su amor por Andreu Buenafuente, dado que fue cuando se metía en este papel y acudía al programa cuando comenzó a conquistar al presentador, con el que ya lleva 14 años de relación y una hija en común, Joana, que ya tiene 8 años. Juntos forman una de las parejas más estables del mundo de la comedia, que incluso ha tenido el placer de compartir escenario para presentar la gala de los Premios Goya.