La ceremonia religiosa ha reunido a la familia en la iglesia Juan De Ajuriaguerra de Bilbao.


Kiko Rivera se ha reencontrado con su expareja, Jessica Bueno, con motivo de la Primera Comunión del hijo que tienen en común, Francisco. La celebración ha tenido lugar este mismo sábado, 5 de junio, en Bilbao. El DJ ha acudido acompañado por su mujer, Irene Rosales, y sus hijas pequeñas, Ana y Carlota.

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El primogénito de Kiko Rivera, de 8 años, ha recibido la Primera Comunión en la iglesia Juan De Ajuriaguerra de la capital vizcaína, tal y como publica el diario ‘El Correo’. La parroquia está muy cerca del Museo Guggenheim, a escasos 500 metros. Jessica Bueno estaba acompañada por su marido, Jota Peleteiro, con quien lleva casada desde 2015, y el hijo que tienen en común, Jota. La orgullosa mamá espera la llegada de su tercer hijo, está embarazada de 34 semanas. Se trata del segundo que tenga con el exfutbolista del Deportivo Alavés.

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Por su parte, Kiko Rivera ha compartido a través de sus redes una imagen en la que se podía ver su atuendo para la ocasión. Elegía un traje en color azul marino con camisa a juego. La celebración, que ha sido discreta, ha contado con destacadas ausencias por parte del clan Pantoja, entre ellas, no ha asistido la tía del pequeño, Isa Pantoja. Por supuesto no se esperaba la presencia de la matriarca, Isabel Pantoja, quien continúa totalmente enemistada con su hijo desde hace meses todo a raíz de la emisión del programa ‘Cantora, la herencia envenenada’. Mientras que Irene Rosales ha faltado a su trabajo como colaboradora en el programa ‘Viva la vida’ para disfrutar de este acontecimiento familiar.

Unas recientes vacaciones 

El matrimonio ha viajado hasta el norte después de haber disfrutado de unas recientes vacaciones junto a sus hijas y unos amigos. El lugar elegido para encontrar relax durante unos días han sido las playas de Cádiz. Allí han podido cargar las pilas tras un tiempo muy difícil.

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Ha sido un año especialmente duro para el DJ en el que ha roto por completo los lazos que le unían a su progenitora. Tras meses de guerra mediática, madre e hijo continúan sin hablarse y tienen muchos temas pendientes por resolver, uno de ellos es la venta de Cantora. La finca en la que se ha refugiado la artista durante estos últimos meses, muy pendiente del estado de salud de su madre, doña Ana.

Irene Rosales desmentía recientemente que su marido hubiese vendido la propiedad, pero aseguraba que había mantenido una reunión con un posible comprador: «De eso no se puede sacar una venta». Además, aprovechaba para recordar que Kiko Rivera no atravesaba uno de sus mejores momentos: «Aunque hayamos visto a Kiko en plató y muy fuerte, en casa no está fuerte. Está débil y le entran ganas de coger el teléfono», afirmó.