La Agencia Tributaria sigue tras los pasos de la cantante, Isabel Pantoja, que no satisface sus deudas con el fisco


Casi una década lleva Isabel Pantoja (64) ahogada por sus deudas con Hacienda. Desde que en 2012 la Agencia Tributaria inspeccionase sus cuentas y le obligase a regularizar sus sociedades Franbel Artists, Pantomar, Pantoriver 56 y Rocío del Cielo, a la cantante se le reclaman cantidades millonarias que, a día de hoy, aún no ha podido satisfacer. Isabel ha realizado algunos pagos tras negociar con el fisco, pero su caos financiero, lejos de terminar, no cesa.

Tal y como ha podido saber SEMANA, hace solo unos días Hacienda volvía a atosigar a la artista con una nueva reclamación económica. Ahora la administración le solicita 248.319,74 euros “por una deuda no ingresada en periodo voluntario” y a la que se le ha sumado “recargo de apremio ordinario, intereses y costas del procedimiento”. Según los datos, esta cantidad debía haber sido satisfecha en octubre de 2020 tras haber pedido un aplazamiento de deuda, pero, llegada la fecha, la cantante no pagó y a día de hoy el fisco continúa tratando de ingresar el dinero adeudado.

© Montaje SEMANA.

Isabel Pantoja está pendiente del recurso

La pesadilla de Isabel con el fisco deriva de la precaria gestión de sus cuentas que llevó a cabo la cantante en los años 2009, 2010 y 2011, periodo que coincide con el fin de su mediática relación con el exalcalde de Marbella, Julián Muñoz. Tres ejercicios fiscales que presentaban irregularidades y por el que se le pedía en su momento -según datos del Registro Mercantil- hasta 1,8 millones de euros que ascendieron en 2020 hasta los 2,5 millones por los intereses generados.

Actualmente, tal y como informó Look, la tonadillera espera que se resuelva el recurso que presentó en 2014 ante la citada inspección y que espera que la libere de esa espada de Damocles en la que se ha convertido Hacienda desde hace una década. El recurso ha de resolverse a lo largo de este 2021 y determinará si Pantoja se ve obligada o no a desprenderse de parte de su patrimonio, sobre todo, Cantora, la joya de la corona que desde noviembre no solo es el epicentro de sus problemas con el fisco, sino también de su conflicto con su hijo Kiko.

Foto: Gtres

Y es que hay que recordar que la guerra entre madre e hijo tiene su origen en la negativa de Isabel de vender Cantora para solucionar sus problemas económicos. Kiko Rivera, también endeudado por la Agencia Tributaria, es propietario del 47,60% de la finca y solicitó a su madre poder vender la finca para regularizar sus cuentas, pero esta se negó. La venta del inmueble podría subsanar los problemas de ambos, pero Isabel no quiere desprenderse del que fue el hogar de Paquirri y su empeño decepcionó y desconcertó a su hijo.

Una brecha enorme

Sin embargo, en la salvaje guerra entre ambos hay mucho más. Kiko ha destapado aspectos hasta ahora desconocidos de su relación con su madre y, tras un ataque público y demoledor hacia ella, se ha abierto una brecha que, a día de hoy, es más grande que nunca. Madre e hijo no se hablan desde hace meses y la tonadillera ni siquiera llama para interesarse por sus nietas, sin duda el mayor reproche de un Kiko abatido y apesadumbrado ante el cisma familiar.

El dj ya dejó claro que no consideraba buena madre a Isabel, pero desde que estalló el conflicto, sus críticas van enfocadas a su papel de abuela, que, según él, deja en estos momentos mucho que desear.

Mientras tanto, a él, tal y como ha confesado su mujer, Irene Rosales, el dolor le devora “por días”, y su madre, también rota por la situación, ya ha confesado que su relación con su hijo está muerta. “Ya no somos familia”, habría llegado a pronunciar. La situación es de máxima tensión.

© Gtres.

La peor etapa de Isabel

Entre tanto, si las cosas no se reconducen, que nada hace presagiar que vayan a hacerlo, este 2021 Kiko e Isabel trasladarán sus problemas a los juzgados. El hijo menor de Paquirri ya anunció que quería esclarecer todo lo relativo a la herencia de su padre y está dispuesto a todo por conseguirlo, aunque eso implique llevarse por delante su relación con su madre. Isabel Pantoja se enfrenta así a la que es la peor etapa de su vida. Encerrada en Cantora vive con angustia sus problemas familiares y deslizan desde su reducido círculo de amistades que desde su paso por prisión nada le había afectado tanto.

Entonces sus irregularidades financieras la llevaron a la cárcel por el caso Blanqueo y, aunque con su condena saldó sus cuentas con la justicia, las últimas informaciones apuntan a que aún está muy lejos de poder respirar aliviada en otros aspectos de su vida. Hacienda y Kiko son ahora su cruz. Ni uno ni otro parece dispuesto a firmar la paz. n