A pesar de la tempestad que asola a los miembros del clan Pantoja, Irene Rosales ha sacado provecho del conflicto familiar.


No hay mal que por bien no venga, dicen. Por raro que parezca, la encarnizada guerra entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja ha tenido su lado positivo. Al menos, para Irene Rosales. No es que la mujer del DJ lo esté pasando bien con esta historia, ni mucho menos. La colaboradora de ‘Viva la vida’ es una de las víctimas colaterales del enfrentamiento, pero al menos le queda el consuelo de que a raíz de haberse desatado el huracán sus beneficios económicos se han visto aumentados.

Cada día seguida por más usuarios en las redes sociales

Y es que desde que el DJ abrió la caja de Pandora, a la andaluza se le han multiplicado los seguidores en sus redes sociales. En los últimos días ha ganado miles de admiradores en su cuenta de Instagram. A raíz del escándalo en el clan ha logrado hitos con el que muchas ‘influencers’ sueñan, como sumar 4.000 nuevos ‘followers’ en apenas dos días.

Aunque Irene siempre se ha mostrado discreta y ha dejado claro que prefiere ceder el protagonismo a su marido, lo cierto es que su fama ha ido en aumento. Cuando empezó su relación con Kiko Rivera casi nadie conocía su identidad. Tras la boda, celebrada el 7 de octubre de 2016, su nombre empezó a resonar con fuerza en el mundo del corazón. Y, con ello, su popularidad. Pero no fue hasta tres años más tarde cuando la colaboradora se animó a sacar provecho económico de ser un personaje público. 2019 fue el año de su despegue definitivo como ‘instagrammer’, una labor que empezó a desempeñar tímidamente y que a día de hoy le reporta importantes ingresos económicos.

El salto a la fama de la mujer de Kiko Rivera

Mucho tuvo que ver en el espaldarazo definitivo de su éxito en las redes sociales su paso por ‘Gran Hermano Dúo’. Como bien es sabido, entró en la casa de Guadalix de la Sierra para reactivar la economía familiar. Las deudas de la pareja con Hacienda los ahogaban y necesitaban una inyección de ingresos que le ayudara a hacer frente a sus pufos con la Agencia Tributaria. Tras salir del ‘reality’ lograron parte de sus objetivos: sanearon sus cuentas, pero también disfrutaron del efecto trampolín del programa: al volver a estar en el candelero les llovieron nuevas oportunidades profesionales. Así es como Irene fue fichada para ‘Viva la vida’. Un salto cualitativo y cuantitativo en su trayectoria laboral.

En la actualidad, Irene Rosales no solo es uno de los fichajes estrella de Mediaset, que ofrece cada fin de semana nuevos titulares sobre la familia más famosa del panorama ‘cuore’ en televisión. También triunfa como ‘celebrity’ en el universo digital. La sigue una legión de usuarios en las plataformas sociales. En Instagram suma 566.000 fans. Todos ellos ganados de manera orgánica. O lo que es lo mismo: sin pagar por ello. Prueba de ello es que sus posts (que generan cerca de 500 comentarios cada uno) tienen una media de casi 24.000 ‘likes’. Esto la convierte en una atractiva prescriptora para numerosas marcas que desean contar con ella para la promoción de sus productos o servicios.

Muchas de esas marcas apuestan por su imagen y confían en su buen hacer para ganar popularidad y credibilidad en las redes sociales. Es habitual que Irene se fotografíe en Instagram usando determinados productos, o visitando (y etiquetando) determinados sitios, como hoteles o restaurantes. Con todo ello logra hacer caja en un momento muy delicado para Kiko Rivera, cuya agenda de conciertos se ha visto mermada por culpa de la pandemia. Ahora es ella quien trae dinero fijo a casa, y está más centrada que nunca en conseguirlo.

No cabe duda de que a pesar de sus esfuerzos por mantener un perfil bajo, lo más rentable para Irene en estos momentos es aprovechar su tirón mediático como colaboradora y como ‘influencer’. Mientras su marido y su suegra se pelean como nunca antes lo habían hecho, ella ha logrado salir airosa de esta situación… al menos en materia económica.