«Es algo muy importante mandar un mensaje de apoyo, sobre todo, a Rocío», ha afirmado la cantante.


Cuando se cumple el 15 aniversario de la muerte de su madre, Shaila Dúrcal ha regresado a España. Lo hace instalándose en el céntrico piso de la artista en la capital. Durante su paso por ‘Sábado Deluxe’ ha recordado con nostalgia a su progenitora, también ha hablado de los problemas que ha tenido la familia con la herencia, sin olvidar su difícil etapa adolescente… Además, se ha pronunciado sobre el sobrecogedor testimonio que ofreció Rocío Carrasco en su documental. 

Telecinco

La cantante ha recordado cómo siempre ha tenido muy buena relación con la hija de Rocío Jurado, pero nunca ha coincidido con Antonio David Flores. La última vez que vio a su amiga fue durante una celebración familiar a la que acudió su hija, Rocío Flores. «Para mí es como la extensión de mi familia», señalaba. Cuando le han preguntado sobre el documental que está en boca de todo reconocía que no había tenido tiempo de visionarlo completo porque acababa de aterrizada en España. Tan solo había podido ver ciertas «cositas sueltas».

«Me estoy poniendo al día porque vengo de Estados Unidos. Sufro mucho cuando alguien lo pasa mal. No me meto a opinar, pero la quiero mucho y quiero mucho a su familia. Es algo muy importante mandar un mensaje de apoyo, sobre todo, a Rocío», ha afirmado. Ha calificado su desgarrador testimonio como «triste». Tiene pensado contactar con ella, pero cree que debe actuar con cautela y esperar un tiempo porque «todo está muy reciente».

Telecinco

No solo ha sido cuestionado por el documental ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’, también sobre otro tema candente que ha copado titulares en los últimos meses. La guerra abierta y mediática protagonizada por Kiko Rivera e Isabel Pantoja. «No soy quién para opinar, pero te diré que son una familia que para mí personalmente, aunque yo he sido la pequeña y mis hermanos han tenido más vivencias con ellos, les siento como parte de la mía añadida. Es algo que da mucha pena que la gente lo pase mal. Ante todo soy una persona empática y no me gusta ver a la gente ni llorar ni pasarlo mal. Pongo mis mejores deseos para que se arreglen». 

Durante esta primera visita al plató de Mediaset, Shaila ha recordado con nostalgia a su progenitora y cómo le costó superar aquella destacada ausencia. «El dolor de la pérdida de una madre es muy especial. Sobre todo, porque se me fue muy joven». Añadía que tras el fallecimiento tardó mucho en poder presenciar un vídeo de ella. Con el paso del tiempo, agradece gestos cómo que se le acercan seguidores y le cuenten lo que supone la música de su madre para ellos.

Los desencuentros familiares

Asimismo, Shaila ha recordado los problemas familiares que protagonizaron en su momento por el reparto de la herencia. Durante una importante época ella ejerció de principal mediadora y lo hizo teniendo siempre presente un consejo que le dio su progenitora. «Paciencia», la decía. «Mis hermanos tuvieron desacuerdos con mi padre». Sin embargo, cuando falleció su progenitor los asuntos se arreglaron y habían llegado a un entendimiento: «Gracias a Dios hablaron la cosas».

Su vida ha estado marcado por dos principales pilares, sus padres. Ambos destacaban por su trayectoria artística, sin embargo, Antonio Morales ‘Junior’, apartó por completo su carrera profesional para cuidar a sus tres hijos. Un gesto poco habitual en aquellos tiempos: «Lo hizo por el futuro de la familia», ha asegurado su hija. «Mis padres fueron muy pioneros para muchas cosas: la música, la moda…». La familia tiene actualmente diversos proyectos en memoria del legado de la artista, pero no ha querido desvelar ningún detalle: «No puedo contar mucho, pero estamos desarrollando cosas».

© Telecinco

Por último, Shaila Dúrcal ha recordado cómo vivió una complicada etapa adolescente en la fue muy criticada por su físico. Se manifestaba así de aquel tiempo en el que sufrió bullying: «De los 13 a los 15 era una chica muy alta, no tenía casi pecho y se metían mucho conmigo porque tenía mucha frente». Un episodio que vivió en solitario, sin compartirlo a los suyos: «Sufría para adentro. Mis padres nunca lo supieron tampoco mis hermanos», ha contado. De aquella época escolar recuerda que le daban en su principal punto débil, la confianza. Finalmente, superó aquello con paciencia y el apoyo de sus dos mejores amigas. «Hoy en día con las redes sociales me preocupa mi sobrina que no se influencia de tanto estereotipo», afirmaba.