«Sinceramente sí estoy enfadada, estoy preparada desde primera hora de la noche, no me parece justo», afirmaba la colaboradora.


Belén Esteban lleva dos meses confinada en su casa de Paracuellos del Jarama. Aún no ha regresado al trabajo en plató, pero continúa cumpliendo con diversas colaboraciones que realiza en directo desde su hogar. Esta vez, no se perdía asistir a ‘La última cena’, un nuevo programa en el que una pareja de colaboradores de ‘Sálvame’, esta vez formada por Lydia Lozano y Kiko Matamoros, preparan en directo una suculenta propuesta gastronómica. A pesar de que se encontraba preparada desde primera hora de la noche, la colaboradora recibió la cena pasada la medianoche y ahí fue cuando no ocultó su profundo enfado.

Desde plató, sus compañeros bromeaban con la hora en la que le llegaba el envío de comida, incluso, pensaban que Belén abriría la puerta en pijama. Pero no fue así, la colaboradora estaba perfectamente preparada para una elegante noche con un vestido en color burdeos y un moño alto y sin ocultar su enfado, recogía la comida muy seria, haciendo alusión a que todo el contenido se había derramado durante el viaje.

«Sinceramente sí estoy enfadada, estoy preparada desde primera hora de la noche, no me parece justo y qué hago yo con esto, me lo podéis explicar», señalaba visiblemente molesta. Con la mesa puesta en el comedor de su hogar, indicaba que iba a probar la cena por respeto: «Por supuesto que no voy a hacer ese feo a mis compañeros y me lo voy a comer». El primer plato que degustaba era una ‘Ensalada Carrisi con Ajoblanco Miente’ y  el segundo ‘Lubina con guarnición Khao Pad’. Belén daba su aprobado y aseguraba que todo estaba bueno.

Ante las bromas de Jorge Javier Vázquez al seguir viendo a Belén muy enfadada, el presentador le decía que en breve le llegaría el postre: “Que vaya a tu casa en vez de a la mía”, le respondía. Finalmente, Belén no ha podido degustar el último plato de la cena: peras al vino.

Se trata del pistoletazo de salida de ‘La última cena’ donde la pareja de chefs aficionados no solo tienen que estar pendientes de la cena, también de todos los detalles, como la decoración de la mesa. En este primer programa, el de Badelona ha ejercido como maestro de ceremonias de la noche que comenzó con un un número musical protagonizado por él mismo junto a un grupo de bailarines, todos ellos con mascarilla. Jorge Javier, con un elegante traje de lentejuelas, daba rienda suelta a una de sus pasiones, la interpretación. Demostraba a la audiencia sus dotes como actor musical interpretando una adaptación de la inolvidable ‘Qué festín’ de ‘La bella y la bestia’ preparada para la ocasión con una letra muy especial dedicada a los protagonistas de la velada.

A pesar de su profundo enfado, Belén no pudo más que rendirse ante él y le felicitó por su actuación. Cabe recordar que no es la primera ocasión en la que el presentador se atreve con un musical, en el teatro ha protagonizado ‘Grandes Éxitos’ donde se repasan conocidas canciones de la historia. La noche, que contó con algunos momentos de tensión, concluyó con un aprobado para la pareja de chefs formada por Kiko Matamoros y Lydia Lozano. Finalmente, recibieron una nota media de siete, pero habrá que esperar al veredicto de la audiencia.

Un noche de estrés para Lydia Lozano

La colaboradora se estrenaba como anfitriona de este espacio culinario donde era presa de los nervios al ver que el tiempo corría y aún no tenía lista la cena. Más tarde ante algunos reproches de sus compañeros no podía evitar romper en lágrimas y estallar. “Yo no voy de cocinera por la vida, pero una tiene unas ideas. De hecho, me encantaba porque Kiko no había estado nunca en una cocina. Y cuando llego me dan espinacas, y nunca las he cortado. Me agobia mucho el tiempo, es una presión”, indicaba.

Además, Lydia se enfrentaba a la juez, Begoña Rodrigo, en más de una ocasión, con algunas impertinentes contestaciones a sus veredictos. Algo que no gustó a su marido, Charly, quien le pedía a través de un mensaje privado que, por favor, fuese más suave en sus contestaciones. “Me ha dicho que rebaje el tono, que estaba dando una imagen de borde». Lydia aceptaba la corrección y comentaba que le había hecho caso y le había pedido disculpas a la chef.