«Os puedo asegurar que cuando he llegado he respirado con un dolor de estómago y con el corazón encogido», ha asegurado la presentadora.


Con la ciudad de Madrid completamente teñida de blanco, muchos han sido los rostros conocidos que no han podido acudir a su puesto de trabajo. Por contra, Emma García sí conseguía llegar a las instalaciones de Mediaset para presentar este sábado ‘Viva la vida’, pero lo hacía con grandes dificultades, incluso, yendo por dirección contraria. Ella misma ha contado su particular odisea.

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«Yo no he podido venir en metro, he venido en coche y me quedo aquí a dormir. Yo no vuelvo». Además, ha explicado que el trayecto lo ha realizado junto a su marido quien nada más dejarla en el trabajo le ha dicho: «Ahí te quedas, yo no voy a recogerte». Ha querido trasladar a la audiencia su experiencia personal y no dudaba en calificarla como muy difícil.

«Ha sido complicado. No pasaba ningún coche, no se veía la carretera tampoco pasaban las máquinas», ha contado. «Hemos venido por dirección contraria todo el camino. Nos hemos encontrado a muchísimas personas que se encontraban andando, paseando, esquiando y que veían el coche y que no se quitaban. Os puedo asegurar que cuando he llegado aquí he respirado con un dolor de estómago y con el corazón encogido». 

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Asimismo ha relatado que se habían encontrado con una mujer que les había advertido que iban en dirección contraria, algo que por supuesto ya sabían: «No nos hagas parar». Finalmente, advertía: «Cosas que no hay que hacer». La guipuzcoana ha conseguido su objetivo y ha podido presentar un programa que ha dedicado a la borrasca Filomena durante el cual ha tenido a muy pocos colaboradores a su lado, entre ellos, José Antonio Avilés. Terelu Campos intervenía en directo desde su casa y aseguraba que se encontraba totalmente aislada en el distrito de la capital donde reside.

María Patiño, atrapada en casa

Otra de las afectadas por la borrasca ha sido María Patiño quien no ha podido presentar su programa ‘Socialité’ y ha tenido que intervenir desde el salón de su hogar. Ataviada con ropa de esquiar y acompañada de su perro, la periodista se levantaba del sofá y mostraba cómo había quedado totalmente sepultada su terraza por la nieve. «Que la gente tenga cuidado porque ahora vienen las heladas sobre todo en las cornisas de los pisos. Hay que tener muchísimo cuidado, la alerta es roja y la preocupación es muchísima. A ver cómo avanza el temporal de aquí al lunes, está todo cerrado».

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Además, lanzaba un mensaje a sus compañeros que sí habían podido acudir a las instalaciones: «Me habéis dado una lección de profesionalidad». Y mostraba su evidente preocupación por la cantidad de nieve que estaba cayendo en su hogar: «Estoy asustada porque de arriba me está cayendo mucha nieve y tengo miedo de que la terraza no la soporte».