Para muchos sigue siendo Marcos, el chico de ‘Los Serrano’. Una ficción que llegó a alcanzar los 6 millones de espectadores allá por el año 2003. ¿Y ahora?


Ahora ha dejado atrás su pasado como ídolo de adolescentes y se ha convertido en un actor volcado en su trabajo, tanto que reconoce que todo lo que gana lo invierte en proyectos culturales, como lo que considera su segunda casa, el madrileño Teatro Luchana, en cuya recuperación participó como empresario. Pero además, ahora ha sacado un disco, Canciones para salvarme, porque dice que la música le ayudó a sobrellevar el confinamiento.

¿Se han cumplido todos tus sueños personales?

Todavía me quedan muchos sueños que cumplir.

¿Una asignatura pendiente?

Sumar uno más uno

Virtudes y defectos.

Como virtud te diría mi compromiso hacia las cosas y, como defecto, la impaciencia.

¿Un placer secreto?

Te diría muchos, pero me parece que el mayor de todos sería comer.

Un viaje inolvidable.

Me impresionó mucho la segunda vez que viajé a Serbia. Hicimos una cosa con la universidad de allí y fue impresionante.

Una ciudad para volver.

Eso es fácil, pues obviamente mi ciudad natal, Málaga. Siempre.

Una canción y un cantante.

Pues si tengo que elegir una canción te diría que sería Cinco gramos de resentimiento, de Marwan y como cantante, me gusta mucho Dexter.

Una película favorita y un actor o una actriz.

Una de mis películas preferidas de siempre es Love Actually, que me encanta. Y si tengo que elegir un actor me quedo con Eduard Fernández.

¿Qué destacarías de ti?

La perseverancia.

¿Nostálgico?

Lo soy mucho.

¿Qué pierdes con más frecuencia?

La paciencia…

¿A qué tienes miedo?

Tengo miedo a perder la pasión.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

Fue hace bastante… Fue viendo una película, creo. Me cuesta llorar.

¿Tengo una máquina del tiempo a que época y lugar te gustaría viajar?

Me gustaría ver como era el Imperio Romano. La antigua Roma.

¿Qué papel de Los Serrano te hubiera gustado interpretar?

El que hacía Jesús Bonilla. Era muy divertido.

¿En quién te gustaría reencarnarte?

En Beethoven, por ejemplo.

¿Con que te gustan que te sorprendan?

Con cosas muy mundanas. Las grandes sorpresas me ponen nervioso, prefiero un detallito pequeño.

¿Qué le aconsejarías a las nuevas generaciones?

Me cuesta dar consejos y creo sinceramente que cada casa es un mundo. Al final, lo importante es ser un buen profesional y hacer las cosas con cariño y compromiso.

¿Dónde te imaginas en un futuro?

¡Ostras, qué difícil! Pues sobre todo quiero seguir creciendo como profesional. Tener esas expectativas es algo que me parece bastante razonable. Una de las cosas que más me preocupan en esta vida es perder la pasión por lo que hago.