La actriz de ‘Las chicas del cable’ ha lamentado que la Academia nunca le llegara a dar un Goya: «Me ha molestado la verdad».


Concha Velasco se ha convertido en la perfecta anfitriona de Bertín Osborne en ‘Mi casa es la tuya’. La actriz ha elegido el Ayuntamiento de Valladolid como el enclave especial para abrir su corazón al cantante de rancheras. La pucelana ha repasado los momentos esenciales de su vida privada y ha repasado su trayectoria profesional.

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Una de las habitaciones de la casa consistorial de Valladolid ha sido testigo de las innumerables anécdotas que Concha Velasco ha querido compartir con Bertín Osborne. En este sentido, la actriz ha recordado uno de los peores momentos de su vida: cuando hizo la Primera Comunión. «Fue muy triste para mí. Mi hermano estaba con ganglios, mi padre con una úlcera de estómago y mi madre se estaba recuperando de un infarto. Me fui sola a hacer la Primera Comunión. Fue muy duro«, reconoce. Además, explicaba que tan solo hay dos cosas de su progenitora que nunca llegó a comprender: el hecho de que le mandara sola a la Iglesia y otro que no ha querido mencionar pero que ha provocado que sea una mujer derrochadora.

Con un padre asistente de Franco y una madre repúblicana, Concha Velasco es una mujer hecha a sí misma que siempre quiso bailar. Algo, que el resto de su familia, como su abuelo, nunca llegó a comprender. «Yo conseguí una beca para estudiar ballet en Inglaterra, mi abuelo venía a Valladolid y no venía a verme bailar», reconoce. Además, ha hecho hincapié en el profundo amor y respeto que tenía por su madre, tanto es así que cuando tuvo su primer sueldo alquiló una planta de un prestigioso hotel de la capital castellana para que su familia le pidiera perdón a su progenitora.

Las bromas de Concha Velasco: «Me queda poco»

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Católica y socialista, son las palabras con las que mejor se define la propia Concha Velasco. Algo que ha marcado profundamente su vida y que ha sido protagonista durante el confinamiento. «Lo que peor he llevado ha sido no poder ir a comulgar el Domingo de Ramos», reconoce. «Con 80 años me queda poco para pecar«, bromea ante un boquiabierto Bertín.

La de ‘Las chicas del cable’ explica que siempre suele bromear con su edad y la muerte: «Mi padre murió con 86 años, mi madre con 74. La media lógica es 80. Es lo que dicen mis hijos pero es una broma que yo me gasto», sigue bromeando y hace hincapié en que está preparada para la muerte puesto que se ha vuelto más buena de lo que era antes: «Yo quiero ser mejor persona».

Sobre los recuerdos de su vida, la chica ye-yé ha asegurado que no se arrepiente de nada, en clara referencia a sus actuaciones ante Franco. «Hemos ido todos, son las cosas que se hacían antes y se hacen ahora cuando se va a cantar a los presidentes», asevera. Tras relatar sus recuerdos sobre su trayectoria profesional, Cocha Velasco ha lamentado que la Academia nunca le llegara a dar un Goya, a pesar de haber recibido uno honorífico.  «Me ha molestado la verdad», explica.

El día que Concha Velasco sufrió un chantaje

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Preguntada por ello, Concha Velasco ha desvelado el día en el que una persona que trabajaba y vivía con ella le hizo un chantaje. La actriz explica que ocurrió semanas después de que se separara: «Le devolví todas sus cosas a sus hijos, tampoco quería que Paco Marsó se encontrara con cosas, por respeto. Algunas cosas las tiré. Ella cogió el cubo de basura y me hizo chantaje vendiéndoselo a un periodista. Me fui a la policía y la echaron del trabajo, eso me dio pena». Aparte de este desagradable episodio, Concha Velasco también ha recordado el día que Marujita Díaz habló mal de ella en un plató de televisión y cómo esta le pidió disculpas: «Cuando yo estuve enferma me llamó para pedirme perdón y le hice uno de los mejores programas de ‘Cine de Barrio’«.

Después de esto, Concha Velasco no ha podido evitar su sonrisa de oreja a oreja al recordar a su marido, a quien echa de menos y del que habla a todas horas. La actriz recuerda sus duros meses en los que fue madre soltera, aunque hace hincapié en que el productor de teatro suplió a la perfección su papel como padre. «Me enamoré locamente de él, era tan simpático, solo se portó mal conmigo para marcar su territorio. Mis hijos no permiten que nadie hable mal de él. Ha sido muy buen padre, le ponía malo que yo supiera hacer tantas cosas», reconoce e insiste en que haría todo lo que fuera posible para que él estuviera vivo.