La colaboradora ha estallado ante las críticas de sus compañeros y ha abandonado el plató quejándose. «¡Me voy porque no aporto nada!», se quejaba.


Anabel Pantoja se ha enfadado con sus compañeros de ‘Sálvame’. Los colaboradores participaban en ‘Yo nunca’. Un juego que ha despertado roces entre los colaboradores. Al comienzo del programa confesaban si han criticado o no a los presentadores del programa, pero al final han terminado enfrentándose entre ellos.

La sevillana reacciona mal a las críticas de María Patiño

La sobrina de Isabel Pantoja ha aprovechado su turno para quejarse de que muchas veces sus colegas no le dan la palabra y de que se pasan los turnos sin cederle tiempo a ella. María Patiño le recriminaba que en ocasiones desconecta cuando se trata un tema que ella no domina y, en vez de escuchar a los tertulianos, se pone a mirar el teléfono móvil. “A veces veo poca humildad en personas como tú que estáis empezando”, le reprochaba. La gallega le ha aconsejado que cuando esto suceda preguntara. “Yo pregunto mucho”, se quejaba Anabel. Patiño le ha recordado que durante la emisión del programa «desconectas y te pones en modo Instagram con el móvil». Estas palabras no han sentado nada bien a la sevillana.

«¡Me voy porque no aporto nada!»

“A mí también me dan mucho coraje actitudes que tienen cada uno pero por compañerismo me adapto y no entiendo esta crítica», exclamaba Anabel. «Intento aportar y se quejan de que no pregunto, la semana que viene será a ver cómo mantengo relaciones sexuales ¡Es lo único que falta!”. Kiko Hernández ha intervenido para hablar de su familia en general y hacer un comentario jocoso sobre la pareja de su padre. Entonces la joven ha estallado y ha decidido abandonar el plató: «Me parece una falta de respeto que os estéis riendo de mí en mi puñetera cara. Me voy porque no aporto nada y para lo que aporto os ponéis a reír. Siempre es igual, siempre es lo mismo… Pues nada, me voy a mi casa. ¡Para todo una crítica!».

«¡Me voy porque no aporto nada!»

Una vez fuera del plató, Anabel ha sacado su merienda y ha empezado a comer. Kiko Hernández le ha echado en cara su actitud. «No montes un pollo de esto porque tienes hambre. Es más sensato decir: Carlota, me voy porque me cruje el estómago. Voy a comer, me voy a la nevera. Pero no montes el pollo», le decía. Ésta le respondía, elevando el tono de voz: «Eres un maleducado porque yo estaba hablando y te estabas riendo de mí con Matamoros. Pues sí, me vengo a comer porque es más importante mi alimentación que escuchar vuestra risa y vuestros cachondeítos, ¿vale? Ahora seguís. Que siempre estáis igual con lo mismo. Que yo a tu familia no la nombro y la persona de la que has hablado no es conocida».

Por su parte, Patiño le pedía que se dejara de victimismo y se enfadaba aún más con su compañera: «Estoy harta de gente caprichosa. El victimismo gratuito no me vale. La estoy escuchando, me interesa tu opinión». Anabel le replicaba: «Victimismo no hago ninguno». La colaboradora y presentadora de ‘Socialité’ zanjaba el tema de manera contundente: «Tengo ya muchos años. Si me río de alguien lo asumo. Y si tengo que pedir disculpas… Te juro que te estaba escuchando. No tengo ningún mal rollo. Que aquí la gente viene a trabajar. Aquí venimos todos con nuestros problemas y a quien no le guste, que se vaya a casa. ¡Basta ya de tonterías!».

Isabel Pantoja revela a su sobrina los secretos del ‘pollo a la Pantoja’

Afortunadamente, Anabel terminaba con bien pie su intenso día de trabajo. Porque tras el sofocón que se llevaba en directo visitaba junto a Alonso Caparrós un mercado. Allí ha comprado lo necesario para elaborar el ‘pollo a la Pantoja’ que con tanto éxito ofrecía la tonadillera durante el tiempo que regentó un restaurante en Fuengirola. «El vino se puede sustituir por cerveza. Si hay un vino bueno, el vino bueno mejor, sino cerveza», explicaba Isabel Pantoja a su sobrina desde el móvil. «Lo primero es marcar el pollo con sal y pimienta. Cuando esté marcado, le echas el vino o la cerveza. Cuando se evapore se vuelca en el sofrito. Lo cubrís de agua o caldo de pollo para que eso se vaya poniendo tierno. La hoja de laurel no olvidaros… y una ramita de romero. ¡No le vayáis a poner hierbabuena»», revelaba.