«Yo sigo siendo madre hasta el día que me muera», ha afirmado durante la entrevista con motivo de las Campanadas de Fin de Año.


«Es el primer día que me despierto y no lloro porque ya es imposible parar…», ha asegurado Ana Obregón en su reaparición televisiva que se ha producido seis meses después del fallecimiento de su único hijo, Álex Lequio. La actriz y presentadora se ha sincerado junto a Anne Igartiburu con motivo de la grabación del spot promocional para las Campanadas de Fin de Año.

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La entrevista se ha emitido este mismo sábado en ‘Corazón’ de TVE, pero fue grabada hace unos días. Aquel día, Ana confesó haber sentido una energía especial que llegaba desde el cielo. «Me he levantado y he tenido una fuerza que me ha dado Álex, brutal, para volver a la vida un poquito». Ha confesado que continúa en duelo y que ha llorado de forma intensa los últimos meses. «Este es un mensaje a todas las personas que estén en duelo, las lágrimas son sanadoras».

Esta vez ha regresado con fuerza y mucha valentía, asumiendo el que será posiblemente su mayor reto profesional, las Campanas de un año totalmente fatídico para muchos. «Desgraciadamente ha sido un año muy difícil para todo el mundo, no solo para mí. Hay 60.000 familias que han perdido a un ser querido por coronavirus y 200.000 que han perdido a alguien por cáncer». Reconocía que si consigue que esas personas se identifiquen con ella y transmitir un mensaje de esperanza se da «por satisfecha». Ha recordado que su corazón continúa «roto», pero está «lleno de amor». 

«Sigo siendo madre»

Se ha mostrado ilusionada porque dos mujeres muy vitales compartan escenario en una noche destacada del año y aludía a que ambas tienen ciertas cosas en común. «Por lo pronto somos dos mujeres, dos pedazos de mujeres, madres, porque yo sigo siendo madre hasta el día que me muera. Y van a ver que las mujeres podemos, que tenemos sensibilidad, corazón, y el mensaje va a ser de esperanza pero sobre todo mucho amor, y mucha responsabilidad hasta que tengamos las malditas vacunas». Ana desea transmitir esperanza y mucho amor con su presencia desde la Puerta del Sol. «Creo que es un homenaje a todas las mujeres de España», añadía.

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Cierra su año más duro, pero comienza una nueva etapa. «Me veo viviendo una nueva vida, porque ya nunca seré la misma, pero con muchas cosas todavía por dar, no solo como ser humano, como madre se la puedo dar desde aquí, pero como hija, como hermana, como amiga, y profesionalmente he hecho un viaje muy a mi interior que me ha dado una energía diferente». Ha explicado que estos últimos meses ha hecho un viaje interior en el que se ha reencontrado con su «verdadera alma». Ahora tiene una energía muy pura, algo que siempre se transmite en televisión.