La ganadora de ‘GH VIP 7’ está deseando volver a abrazar a su madre antes de que ponga rumbo a Palma de Mallorca.


‘Supervivientes 2020’ está llegando a su recta final y en dos semanas conoceremos quién tomará el testigo de Omar Montes y se alzará con el ansiado cheque. Hasta entonces, los diferentes colaboradores del programa están haciendo sus particulares quinielas y no han dudado en señalar quién es para ellos su ganador o ganadora. La última en hacerlo ha sido Adara Molinero.

Con su madre, Elena, fuera de juego, la ganadora de ‘GH VIP 7’ tiene muy claro quién quiere que gane el reality de aventuras de Telecinco y desde luego es algo que no podríamos haber acertado. «Mi ganador es Hugo«, confesaba la joven en el programa presentado por María Patiño.

A pesar de que a muchos le ha extrañado, lo cierto es que en las últimas semanas Adara Molinero se ha convertido en una firme defensora del padre de su hijo. Al igual que el uruguayo, que no ha dudado en defender a la de ‘Gran Hermano’ de las críticas del resto de sus compañeros. «Se tiene que lavar la boca porque es la madre de mi hijo, por más diferencias que tengamos y nos agarremos por todos lados», decía el ganador de ‘GH Revolution’ después de una crítica de Ivana Icardi.

Deseando poder abrazar a su madre

La exazafata está deseando que su madre vuelva de Honduras para enfundarse en un cariñoso abrazo, si las medidas de seguridad impuestas por las autoridades sanitarias lo permiten. Esto será antes de que Adara Molinero ponga rumbo de nuevo a Palma de Mallorca para gestionar la custodia de su hijo.

Antes de que este reencuentro llegue, Elena se ha mostrado muy feliz y contenta de haber pasado por ‘Supervivientes’ y asegura que es una persona nueva. «No he sentido la sensación de rabia de no poder llegar a la final, esto es más de lo que esperaba, nunca pensé que iba a llegar hasta aquí, no me ha nacido esa sensación de rabia. Estoy muy feliz y contenta, estoy súper sensible, me siento con unas ganas de vivir impresionante, me siento como si hubiera renacido una persona diferente, mentalmente me siento nueva y renovada y encantada», admitía emocionada antes de mirarse en el espejo y ver su gran cambio.

La dura confesión de Elena en ‘Supervivientes’

En una de las últimas galas de ‘Supervivientes: Tierra de nadie’, Elena abría su corazón ante la audiencia y cruzaba el “puente de las emociones”, en el que los supervivientes van salvando escalón a escalón la distancia que les separa de Lara Álvarez gracias a soltar la mochila de su pasado y confesar sus mayores traumas. El de la madre de Adara en concreto, hizo llorar incluso a la presentadora, y es que su relato, que comenzó como si se tratase de un cuento, encerraba en realidad una película de miedo que ha sensibilizado al público: “Érase una vez una niña que tenía una familia maravillosa, de cinco hermanos, un papá y una mamá. Pero esta niña tenía un defecto: no sabía enfrentarse, era disléxica y tenía una falta de concentración. Su madre no lo entendía y pensaba que se portaba mal. Su mamá usaba la correa para intentar que esa niña hiciera las cosas bien”, comenzaba a explicar Elena con un llanto inconsolable que contagió a todos.

Además, también revelaba delante de toda España que había sufrido maltrato por parte de su madre cuando era pequeña. En su desgarradora confesión sobre su vida, la madrileña hacía referencia a un pasado amoroso cargado de sombras. «Escuchar por la televisión cómo mi hija ha tenido una mierda de infancia por culpa de otra persona y yo haberlo permitido» decía. «Siento vergüenza de mí misma por haber llenado un hueco de mi soledad, separada y con dos hijos muy pequeñitos. Acabé estando con cualquiera».

Un día después de su confesión, Adara Molinero intervenía en ‘Sálvame’ para explicar cómo había vivido el duro relato de su madre:  «A mi madre la trataba muy mal. Ella tenía miedo. Me da cosa contarlo porque no quiero hacer culpable a mi madre. Yo tenía menos de 10 años. Ella estaba sola, tenía dos niños, trabajaba muchísimo. Creo que necesitaba el cariño de otra persona, el apoyo, sentirse más segura. Estuvieron juntos siete años. Era un maltratador. Le teníamos auténtico pánico».