En las alfombras rojas son las actrices las que acaparan toda la atención con sus estilismos. Los espectaculares vestidos, los peinados más historiados, los maquillajes extremos, los complementos más llamativos… Todo es analizado con lupa. Pero, ¿qué pasa con los hombres? Ellos casi siempre pasan desapercibidos con sus esmoquin negro, la camisa blanca y la pajarita. Pero siempre hay excepciones. En esta edición de los Premios Goya algunos hombres nos han sorprendido con sus looks.

Como no podía ser de otra manera, Aldo Comas fue de los más atrevido de todos. Acompañó a su mujer, Macarena Gómez, en la alfombra roja, y volvieron a ser la pareja más original. Aldo, que ahora está centrado en su faceta de pintor, eligió un esmoquin rojo de su amigo Avellaneda que utilizó como si fuera un lienzo para llevarse un look clásico a su terreno. Una oda a la luz del arte, así describe Aldo su obra, inspirada y dedicada a Verónica Forqué, fallecida el pasado mes de diciembre: «No solo he querido homenajearla a ella, sino que es una oda al arte, a los que hacemos reír, a los que ponen color a la vida, en definitiva, es un homenaje a todos los que creamos arte en todos los sentidos», aseguró Aldo Comas sobre su look.
Por su parte, Juan Avellaneda, interpreta la pieza como una reivindicación a la importancia de realzar la luz y no la oscuridad que algunas veces puede tener el arte.

Los hombres en los Goya: De los clásicos a los más rompedores

Pero Aldo Comas no fue en esta edición el más rompedor. Ese privilegio lo ha tenido Eduardo Casanova, otro que siempre sorprende con sus estilismos. El actor y director hizo una combinación de pantalón negro clásico combinado con una chaqueta en negro pero con cintas y maxi lazos en rosa de  Mans Concept. Aunque fue el más atrevido, no fue el único que quiso innovar.

Jorge Motos, nominado a a actor revelación por su papel en la película ‘Lucas’, recurrió al siempre diferente Palomo Spain, diseñador que rompe las líneas con sus diseños entre lo masculino y lo femenino. También el cantante Leiva, que protagonizó junto a Joaquín Sabina una de las actuaciones de la noche, fue fiel a su estilo con un esmoquin blanco, o Óscar Jaenada, también muy original, sin esmoquin ni traje, pero con sus inseparables gafas de sol y su sombrero.

En el lado opuesto nos encontramos los hombres que apostaron por el clasicismo. Saben que el no arriesgar, en estos casos, es garantía de éxito. El esmoquin más clásico de Luis Tosar o la chaqueta de terciopelo de doble botonadura de Alfonso Bassave fueron dos de los ejemplos.

Unos y otros, en el bando de los transgresores o de los menos atrevidos, estos han sido algunos de los looks más destacados entre los hombres en la noche de los Premios Goya.