Seis meses después de la muerte de su madre, Alba Santana también ha perdido a su padre. Un bolso con mucha historia une las dos despedidas


Seis meses después del fallecimiento de su madre, Mila Ximénez, a consecuencia de un cáncer, Alba Santana ha tenido que hacer otro doloroso viaje a España, esta vez para despedir a su padre, Manolo Santana, con quien en los últimos años no tenía relación, pero que fue el pilar más importante durante su niñez y adolescencia. La joven no dudó en coger un avión desde Ámsterdam, donde vive con su marido y sus dos hijos, para acudir en Madrid a la capilla ardiente del mítico tenista que se instaló en la Caja Mágica de la capital, antes de ser incinerado en Marbella, su hogar durante más de media vida. Ocultando su dolor tras su mascarilla y unas grandes gafas de sol, Alba Santana eligió un bolso muy especial para ella, heredado de su madre y el mismo que también llevó para despedir a la colaboradora televisiva.

El bolso preferido de Alba Santana que ha llevado para los dos momentos más dolorosos de su vida

Alba aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas con un equipaje de cabina y desde allí se trasladó directamente a la Caja Mágica, a la que llegó junto a su hermana Beatriz Santana. La joven vestía de luto, con un cárdigan y una falda plisada midi en negro, el mismo color de las botas tipo calcetín de tacón. Para resguardarse del frío, llevaba sobre los hombros un abrigo verde botella.

Pero el detalle del estilismo que más nos ha llamado la atención es el bolso que eligió. Un modelo rectangular de print de leopardo con dos asas de mano de piel en negro. Un complemento que había pertenecido a su madre y que también llevó el día de la incineración de esta, el pasado mes de junio. No sabemos si se trata de una simple coincidencia o si de realmente Alba fue muy consciente a la hora de elegir el bolso con el que viajar a Madrid.

Tras el fallecimiento de su madre, Alba Santana ha heredado todas sus pertenencias, entre ellas los bolsos que ya le vimos lucir muchas veces en Madrid cuando venía a visitar a su progenitora.

Educada y muy discreta

Todas las personas que han tenido la posibilidad de conocer a la joven destacan de ella su exquisita educación y una elegancia que se trasluce tanto en las pocas veces que la hemos podido escuchar como en sus apariciones ante los medios de comunicación. Alba Santana lleva una vida muy discreta en Ámsterdam, junto a su marido, el empresario israelí Aviv Miron y sus dos hijos: Alexander, de 14 años, y Victoria, de 9. La pareja se conoció cuando ambos estaban estudiando en la Universidad en Suiza y se casaron en 2006, en Marbella, con Manolo Santana como orgulloso padrino.