Mila Ximénez ha fallecido a los 69 años a causa de un cáncer de pulmón contra el que ha luchado durante un año sin descanso.


Mila Ximénez ha muerto este miércoles a los 69 años a causa de un cáncer de pulmón. La colaboradora de televisión anunció su enfermedad justo hace un año, una revelación que dejó sin palabras a sus compañeros de ‘Sálvame’ el día de su confesión. Ahora su familia y amigos lloran su pérdida y es que la periodista era una pieza fundamental para su círculo. Conscientes de la situación, según ha podido saber SEMANA, su entorno más cercano ha aprovechado estos días para despedirse de ella para siempre, entre ellos, Jorge Javier Vázquez, quien la visitó el pasado martes para pasar las últimas horas junto a ella. No ha sido un trago fácil y aún tratan de recomponerse.

Mila Ximénez
© Gtres.

Sus hermanos han permanecido a su lado y la han mimado a cada instante para que estuviera lo mejor posible. Al igual que su hija, quien al vivir en Ámsterdam, se ha visto obligada a viajar para estar presente y apoyar a su madre en este último tramo, con la que ha tenido una excelente relación los últimos años. Mila deja un gran vacío tanto en su familia de sangre como en los amigos que ha ido haciendo gracias a su profesión, siendo todos una gran piña que no ha flaqueado ni un momento durante su lucha. En las últimos días saltaban las alarmas acerca de su delicado estado de salud y a las puertas de su casa se agolpaba la prensa, pues eran muchos los que estaban preocupados de su evolución.

© SEMANA.

En SEMANA, publicamos en exclusiva hace una semana las últimas imágenes de la colaboradora. Mila Ximénez recibió el alta hospitalaria tras permanecer unos días ingresada en la clínica madrileña de La Luz, donde ha recibido el tratamiento para vencer este problema de salud. Visiblemente más delgada y sobre una silla de ruedas, abandonó el hospital junto a su hermano Manolo, alguien muy especial para ella y que ha batallado día a día al lado de Mila. Apenas se podía ver su rostro, pues se camufló bajo una gorra, unas gafas de sol y la obligatoria mascarilla, sin embargo, nada hacía presagiar lo que ha terminado sucediendo días después. Ingresó para realizarse unas pruebas, pero finalmente los médicos determinaron que debía quedarse ingresada.

Los últimos meses para ella no han sido fáciles. Ha sufrido bajones emocionales, pero siempre ha contado con el mensaje alentador de sus íntimos, esos que la han ayudado a no caerse. De hecho, esta ha sido una de las grandes enseñanzas de Mila durante estos doce meses. Para ella su mejor regalo ha sido darse cuenta de lo bien que estaba rodeada y lo fuerte que le hacían sentir ellos pasara lo que pasara. «Siempre consigues que me ate los cordones y baile con el miedo», dijo a Jorge Javier hace algunas semanas. Ahora toca emprender un camino sin ella, sin Mila.