«Me he pasado años de mi vida yendo a la tumba de mi padre, sentándome ahí y diciéndole: ‘No te perdono’. Es muy duro lo que digo», ha afirmado.


La trágica muerte de Verónica Forqué ha generado una gran conmoción. También está removiendo muchas reflexiones sobre el suicidio y la salud mental. Esta misma semana, Carmen Borrego se pronunciaba sobre cómo vivió en carne propia la muerte de su padre. Ahora, ha tomado la palabra Terelu Campos quien ha sobrecogido con su testimonio recordando que tardó 25 años en perdonar a su progenitor.

Terelu Campos
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La hija de María Teresa Campos ha asegurado -durante su intervención en ‘Viva la vida’- que aquel suceso le pilló con solo 18 años. Lo primero que sintió fue «rabia». «Nadie te explica y no entiendes cómo una persona puede estar tan enferma para olvidarse de los seres que más quiere en la vida. Es muy difícil». También ha reconocido que los pensamientos más recurrentes eran los siguientes: «Tú dices: ‘pues no me querías tanto si te has podido olvidar de mí’. Comprender que su mente enferma no le permitía ni pensar en lo más importante de su vida es un proceso que ha sido larguísimo para mí». 

«Mi padre hace 38 años que se quitó la vida. Un 23 de julio de 1984. Yo me he pasado años de mi vida yendo a la tumba de mi padre, sentándome ahí y diciéndole: ‘No te perdono’. Es muy duro lo que digo», ha contado sobrecogiendo a sus compañeros de plató, entre ellos, la presentadora Emma García. «Llegó un día que pasados, por lo menos 25 años, fui capaz de sentarme, mirar ese nicho y decirle: ‘Te perdono'». Ha explicado que tras aquellos se sintió «mucho mejor» consigo misma. «A partir de ahí yo pude construir en positivo».

«Aprendes a vivir con ello»

La colaboradora ha subrayado que llega el día en el que aprendes a convivir con ello, pero que por supuesto nunca se olvida. «Siempre le tienes presente en los momentos más importantes de tu vida. Cuando tienes un éxito profesional, cuando tienes una pareja, cuando tienes un hijo». Ha explicado que la depresión es una enfermedad muy dura también para el círculo del afectado. «Aunque te digan que está enfermo, no lo ves. Esa invisibilidad la hacer ser tan silenciosa». Ha recordado que en su caso personal a ella le influyó la edad con la que lo vivió. «Cuando uno pierde a un ser querido necesita un luto. Cuando ese ser querido decide él poner fin a su vida, en ese primer momento tienes frustración, culpabilidad. ¿Cómo no fui? ¿Aunque me dijera que no fuera por qué no fuimos a Marbella?».

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«No se supera, aprendes a vivir con ello. Yo vivo con ello. Yo no fui nunca a un psicólogo expresamente para superar la muerte de mi padre. A mí me causó tal trastorno que tuve la necesidad de volver a vivir en Málaga. Tenía 18 años cuando muere mi padre. Me fui a casa de la hermana pequeña de mi madre. Estoy tan perdida que creo que en el único sitio en el que me voy a encontrarme era donde estaban mis raíces. Eso no me sirvió para nada».