Madonna no es la única mujer en este planeta que se ha reinventado. Sofía Mazagatos lo ha hecho y de forma muy discreta. Viva tú.

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Sofía Mazagatos, de 42 años, sigue guapísima y luciendo tipazo. No hay demasiadas fotografías suyas en los últimos años.

Hace mucho ya que Sofía Mazagatos decidió quitarse de en medio. Y lo ha logrado. Ya nadie habla de ella, no está asociada a ninguna polémica y de su legado apenas nos queda lo de ‘estar en el candelabro’. Podía haberse dedicado a posar en los photocalls, a hacerse a algún Deluxe de vez en cuando o a anunciar dietas milagrosas, pero nada.

Sofía Mazagatos había querido ser actriz y se fue a Estados Unidos con Anthony Quinn como mentor, se metió en la piel de Sor Juan Inés de la Cruz, la pobre, en una película, y tiró la toalla. No todo el mundo es Meryl Streep ni Paula Echevarría, dos maneras antagónicas de entender la profesión, pero ambas rentables. La exmiss asumió que no tenía grandes dotes para la interpretación y se reconvirtió en empresaria.

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Durante su embarazo, que llevó estupendamente. La noticia que iba a ser madre fue toda una sorpresa pues hacía mucho que no se sabía nada de su vida.

La mujer que presumía de seguir a Vargas Llosa (antes de que Isabel Presyler llegara a su vida), aunque no había tenido la suerte de poder leer uno de sus libros, encontró el amor, se quedó embarazada, fue madre y no da un ruido.

Recuperar el anonimato no le ha costado demasiado a Sofía Mazagatos, porque fue una decisión meditada y sin vuelta atrás. En un mundo ávido de personajes, siempre tendrá ofertas para hablar y meter la mano en el baúl de los recuerdos.

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Con Anthony Quinn y su hijo Lorenzo, en un anuncio de Freixenet. El actor mexicano intentó ayudarla en su carrera como actriz.

Sigue habiendo muchos agujeros narrativos en la biografía de Sofía, como su ruptura personal con Mar Flores o la disolución de sus historias de amor más tóxicas, pero conforme pasa el tiempo estos recuerdos se le van desvaneciendo no solo a ella sino al público, que se ha acostumbrado ya a emociones más fuertes.

Siempre me cayó bien Sofía, a quien no he llegado a conocer, me fascinaba su aparente ingenuidad y fue una de las Misses más guapas y menos pretenciosas que ha habido. Solo por eso le digo: ‘chappeau’, que es muy de ‘folkie’.

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Fue una de las Misses más guapas y alcanzó una gran popularidad gracias a la televisión.

Da la sensación Sofía de ser buena persona y de haber sufrido mucho en el pasado, así que solo me queda desearle que sea muy feliz en su nueva vida y que si algún día desea compartirla con nosotros estaremos encantados. Porque la recordamos con cariño. A ella y al candelabro.