El actor y la cantante fueron novios durante cuatro años en los 80. Vivieron juntos e incluso soñaron con tener hijos, pero sus adicciones truncaron su bonita historia de amor.


Este lunes hemos recibido la triste noticia de la muerte de Quique San Francisco. Una neumonía bilateral ha acabado con la vida del actor a los 65 años. Llevaba varias semanas ingresado en el Clínico San Carlos de Madrid y, aunque había declarado públicamente sus ganas de salir cuanto antes del hospital, finalmente su sueño de volver a casa se ha visto truncado.

Su fallecimiento obliga a hacer un breve repaso por su trayectoria profesional, cargada de éxitos y marcada por el trabajo incesante en teatro, cine y televisión. Hijo del actor Vicente Haro (aunque no lo conoció hasta que tuvo 16 años), Quique San Francisco empezó a trabajar en las artes escénicas con solo seis años en la película ‘Diferente’, de Luis María Delgado. A los ocho años participó en el montaje de ‘El sueño de una noche de verano’. A mediados de los años setenta metió la cabeza en el cine, donde tuvo una prolífica carrera. Trabajó con BerlangaFernando Fernán GómezJosé Luis Cuerda, Gutiérrez Aragón, Adolfo Aristaráin, Imanol UribeManuel IborraÁlex de la Iglesia o Santiago Segura, entre otros.

En el terreno amoroso se suman tantas mujeres como directores a su ‘curriculum’ sentimental, especialmente en sus años mozos. Eso sí, la mayoría de sus relaciones no trascendieron a la fama. Su novia más conocida ante los medios de comunicación fue Rosario Flores. El actor y la hija pequeña de la mítica Lola Flores se conocieron siendo muy jóvenes. Él era amigo íntimo de Antonio Flores, y pasaba horas en casa del clan, donde todos lo adoraban. Así que, de tanto ir el cántaro a la fuente, pronto surgió la chispa entre ellos.

Quique San Francisco
Gtres

Rosario y Quique San Francisco estuvieron juntos cuatro años. No fue mucho tiempo, pero sí el suficiente como para que hicieran grandes planes como pareja. No tardaron en irse a vivir juntos y tener su propio nidito de amor en Madrid. Rosario bebía los vientos por él. Se reía muchísimo a su lado. Parecían inseparables. Incluso pensaron en casarse y en tener hijos. Pero en aquellos locos ochenta, el actor ya coqueteaba con las drogas. Y sus adicciones a la cocaína y la heroína fueron incompatibles con una vida en común con Rosario.

Así rompió Quique con Rosario Flores: «Le dije que tenía que dejarme, que yo ya no era un hombre»

«Ella empezó con una persona (yo) y terminó con otra (la droga). Por eso un día le dije que tenía que dejarme, que yo ya no era un hombre, era una piltrafa», contaba el propio Quique San Francisco en una entrevista con Bertín Osborne. Sus problemas con las drogas también hicieron mella en su amistad con Antonio. «A Antonio y a mí nos separó la droga. Yo le dije a su madre que lo metiera en una plataforma petrolífera.  Era de los tíos que más quería (…) Lola me tenía un cariño de la hostia porque creo que se dio cuenta de que yo cuidaba de su hija a pesar de todo», recordaba.

Tras la ruptura quedó un cariño que dio paso a una amistad sincera. Quique y Rosario siguieron siendo amigos por muchos años. Sus vidas se separaron y cada uno tomó rumbos diferentes, pero el afecto siempre estuvo ahí. Ella lo llamó para participar en uno de sus videoclips, así que hizo un cameo en ‘Gipsy funky love‘. Hace apenas unas semanas, la artista recordaba una divertida anécdota vivida a su lado en su entrevista con Bertín Osborne en Canal Sur, lo que evidencia

Quique San Francisco nunca pasó por el altar. Tampoco tuvo hijos. Su última gran pasión eran las motos. Una afición que le costó un grave accidente de tráfico en 2002. Un coche le embistió por detrás y casi pierde la vida. Después de una operación de 11 horas salió adelante, pero el incidente le dejó graves secuelas en su salud, mermada desde entonces. En la actualidad vivía en un hotel de las afueras de Madrid tras haber sido desahuciado de su casa, según confesó en ‘Sálvame Deluxe’ en 2019. ”Sale más barato un piso que un hotel, y yo no soy Kiko Matamoros, necesito ahorrar para cerveza”, bromeaba. Y aclaraba que a pesar de su eterna soltería, ya no ligaba como antaño: «Tengo fama de golfo, pero no es para tanto”.