La diseñadora hace hincapié en que llegarán a un entendimiento amistoso en el que primen los intereses de los sus hijos.


Después de un año y medio de matrimonio, Rocío Osorno anunciaba a través de sus redes sociales el fin de su relación con Jacobo González-Robatto (Coco). La diseñadora aseguraba que la separación de mutuo acuerdo se produjo hace varias semanas atrás pero no ha sido hasta ahora, cuando se ve lista y preparada, cuando ha querido compartirlo con todos sus seguidores. Después de comunicar la impactante noticia, la diseñadora sevillana ha recibido un sinfín de mensajes de apoyo y de ánimo, además de varias preguntas en las que le cuestionan qué va a pasar con su casa y con sus hijos a partir de ahora. Ni corta ni perezosa, la joven se ha abierto en canal y ha explicado cuál es su plan de futuro a partir de ahora.

Redes Sociales

Rocío Osorno ha tomado al pie de la letra eso de «año nuevo, vida nueva» y ha comenzado este 2021 un nuevo capítulo de sus vivencias. Dispuesta a responder todas las dudas de sus seguidores, tal y como viene haciendo a través de sus redes sociales desde hace años, la diseñadora ha explicado que empieza una nueva etapa, aunque reconoce que seguirá manteniendo una estrecha relación con Coco por el bien de sus hijos, Jacobo y Luis. Sobre la custodia de los pequeños, la influencer deja claro que está segura de que ambos llegarán a un entendimiento amistoso en el que primen los intereses de los dos pequeños. «Son tan pequeños que ni se van a dar cuenta», recalca la joven.

De la misma forma, Osorno hace hincapié en que las separaciones están «a la orden del día» e insiste en que el cambio en su estado civil no le va a repercutir en su día a día. La diseñadora que se encargó del vestido de Anabel Pantoja para la boda de Belén Esteban también va un paso más allá y desvela que seguirá viviendo con sus dos hijos en la casa a la que se mudaron unas semanas antes de que diera a luz a su segundo hijo. «Tenemos dos casa, una para cada uno«, recalca.

Preguntada por si le da miedo vivir sola, Rocío Osorno ha dejado muy claro que no lo está puesto que le acompañan sus dos hijos y siempre está junto a amigos y familiares. Tanto es el ajetreo que recibe en su residencia que, entre bromas, reconoce que echa de menos la tranquilidad y el silencio. «Me da más miedo vivir no siendo feliz«, finaliza.

Así comunicó la noticia de su separación

Instagram

El 1 de enero, Rocío Osorno se abría en canal con sus seguidores y los ponía al día acerca de su actual estado civil. La diseñadora explicaba que después de varios meses de una convivencia llena de discusiones, tanto ella como el senador de VOX habían puesto fin a su amor tan solo un año y medio después de que se dieran el «sí, quiero» en una boda de cuento de hadas que tuvo a la Catedral de Sevilla como protagonista.

“Quiero terminar el año siendo 100% sincera con vosotros, ya que habéis sido partícipes de todo lo que ha ocurrido en mi vida en estos últimos años y entiendo que me preguntéis por el tema. Prefiero ser yo quien lo cuente antes de que empiecen a circular rumores de todo tipo, ya sabemos cómo son las redes sociales”, comenzaba a explicar la joven. “Coco Robatto y yo ya no estamos juntos. Ha sido una decisión tomada por ambas partes. Estos últimos meses hemos tenido muchas discusiones, ya que somos personas muy diferentes de forma de pensar y eso al final va mermando una relación hasta llegar a este punto. Para los que os preocupáis por mí, estoy bien, muy tranquila, tengo la cabeza en mis hijos y en mi trabajo (que no es poco). Y ya os digo que no ha sido una ruptura traumática, ni por otros motivos que no sean los que os he contado. Ya sabéis que, en estos temas matrimoniales, cuando hay niños de por medio, es mejor no contar mucho, pero al menos quería aclarar la situación para evitar que se saquen conclusiones que no tienen nada que ver con la realidad”, terminaba por decir la diseñadora.

Horas después de ser ella quien diera la noticia, el senador por Andalucía del partido verde también se pronunciaba al respecto y dejaba claro que siempre iba a tener respeto y cariño a la madre de sus hijos. «Es una bellísima persona, luchadora, fuerte, íntegra y noble. Nunca jamás diré una mala palabra de ella», sentenciaba.