Después de semanas ofreciendo un sinfín de titulares sobre su vida, Rocío Carrasco ha vuelto a compartir con la audiencia sus más profundos pensamientos y reflexiones sobre su complicada situación familiar en ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’. En ‘Punto de partida’, el episodio final de su serie documental, la hija de Rocío Jurado se centra en la figura de su hija, Rocío Flores. Especialmente en sus recientes apariciones televisivas y en las declaraciones que ha hecho la joven en los medios de comunicación.

Desde que, en verano de 2019, Rocío Flores interviniera en directo para apoyar a su padre mientras concursaba en ‘Gran Hermano VIP’, su presencia en televisión ha sido casi constante. En la memoria de todos siguen estando muy presentes las imágenes de la colaboradora de ‘El programa de Ana Rosa‘ suplicando que su madre se pusiera en contacto con ella mientras concursaba en ‘Supervivientes 2020’.

No se cree las lágrimas de su hija: «Esa imagen no es cierta, no es veraz»

Su desconsolado llanto en el ‘reality’, que conmovió a millones de espectadores en su momento, nunca lograron convencer a su progenitora. Esta ha explicado por qué nunca respondió a las peticiones de su hija: simple y llanamente no se la creía. «Llevo años sin saber nada de ella… años en los que no ha tenido ningún tipo de preocupación sabiendo cómo estaba y todo lo que había pasado. Por eso no lo veo porque no es porque no es real no es verdad», ha explicado. Carrasco ha afirmado que en las escasas ocasiones que vio ‘SV’ nunca vio que los ruegos de su hija fuesen de corazón.

Es más, ha llegado a afirmar que lo que la gente ve de su hija no tiene nada que ver con la realidad: «Esa imagen no es cierta, no es veraz». Incluso ha desmontado la imagen pública que se tiene de ella: «La imagen de niña maravillosa, de niña buenísima y de niña desamparada… Ella antes de ser así porque ha sido víctima antes de ‘este ser’. No estoy culpabilizando a mi hija de ser como es ni de haber actuado como ha actuado».

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© Telecinco / Gtres.Asimismo, ha asegurado que su actuación en el programa de Telecinco formaba parte de una estrategia orquestada y perfectamente coordinada con su padre, Antonio David Flores. «No existe nada al azar. No hay nada que no esté cuadriculado y que no esté en una hoja de ruta. Todo se dice por algo y siempre por un beneficio económico. Aparte del beneficio que a él supone destruirme, porque conozco a mí porque conozco a mi hija, a quien no reconozco», destacaba. «Que la gente entienda que hay unos intereses creados… Detrás de eso hay una motivación. Al final quedó tercera… Ella iba con la instrucción de hacer lo que hizo sabiendo perfectamente yo públicamente no iba a hacer nada».

«No hay un ápice de verdad en lo que dice»

Por este motivo ha echado por tierra las tan comentadas peticiones de su hija cuando estaba en los Cayos Cochinos. «A mí mi hija no me ha felicitado por mi cumpleaños nunca jamás desde que se fue de mi casa. Sí lo hizo por la tele. Se fue a un programa a no sé cuantos kilómetros y tenía que ganarse de alguna manera el favor de la gente. Antes de eso tuvo ocho años para hacerlo. Si hubiese querido hacerlo en privado lo hubiera hecho. Y nunca lo hizo. Eso no es verdad», relatado, con especial dureza.

«¿Se ha dado cuenta en Honduras después de ocho años? No tiene sentido ninguno. No hay un ápice de verdad en lo que dice. Una persona que siente ese llanto de verdad y siente esa necesidad que ella quiere mostrar, falsa, pero la quiere mostrar como verdadera… En el momento en el que Jorge le pregunta qué le dirías a tu madre sé qué le diría», añadía.

Rocío Flores
Telecinco

«Sé quién es la persona a la que yo hoy por hoy no reconozco y no es la que ha salido ahí. Rocío no se ha preocupado de cómo yo he estado. Eso que dicen que la que se tiene que preocupar es la madre… Yo me he preocupado siendo hija. Mi madre ha estado enferma y me he ocupado de ella, porque es mi madre. ¡No, señores! Los hijos se tienen que preocupar por los padres también. Que somos los que damos vida. Y somos los que protegemos. Y somos los que educamos», destacaba.

«Los hijos se tienen que preocupar por sus madres»

Por último, concluía: «Los hijos se tienen que preocupar por sus madres. Y ella no se ha preocupado durante muchísimo tiempo. ¿Y se va aHonduras y me felicita por mi cumpleaños, que no me felicita desde que se fue de casa? ¿Que no me felicita incluso estando? Ella sabía perfectamente lo que tenía que decir».