Ana Obregón y Alessandro Lequio están haciendo frente a un momento del que jamás habrían querido ser testigos. La actriz y el italiano acaban de perder a su hijo, Álex Lequio,  tras una larga y dura batalla contra el cáncer, un duelo todavía más duro en pleno estado de alarma. Solo pueden despedirse del joven tres de sus seres queridos y ha sido este sábado a primera hora de la mañana cuando sus restos mortales han sido trasladados del tanatorio Sancho de Ávila en Barcelona al Tanatorio de La Paz en Madrid.
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La actriz y el italiano, de riguroso negro, llegaban cabizbajos y con el semblante serio al tanatorio La Paz de Madrid para darle el último adiós a su hijo. Ambos llegaban juntos y muy unidos para despedirse del amor de sus vidas.
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Este viernes, Ana y Alessandro llegaban a la capital a media tarde. Se dirigieron desde Barcelona hacia Madrid, emprendiendo el viaje más difícil de su vida. Eso sí, con una sonrisa con la que intentaron agradecer a los medios el cariño demostrado durante los últimos días a su hijo.
Hasta allí se trasladaron sus progenitores un día después de su fallecimiento. Estuvieron en su interior alrededor de una hora y, aunque las cámaras les captaron a su llegada dentro de un taxi, llegaron y se fueron de forma apresurada. Lo hicieron con mascarillas y guantes y visiblemente desolados.

Un duro varapalo

Ambos se han despedido de su hijo a través de sus redes sociales. Ana Obregón lo ha hecho con un escueto mensaje que refleja a la perfección el terrible momento que vive: «Se apagó mi vida». Unas palabras que acompañó de una imagen de ella y su hijo en la que lucían una gran sonrisa y Alessandro utilizó su cuenta de Twitter para también rendirle un homenaje al que él consideraba su debilidad. «Te sacaré del peligro, pero mientras tanto recuerda que eres y siempre serás mi luz y mi centro. Es el mayor honor ser tu padre. Dios te bendiga Álex», escribió el italiano.