José Luis Moreno abandonó este jueves la Audiencia Nacional. Un experto en Comunicación No Verbal analiza cómo se comportó a su salida.


José Luis Moreno abandonó la Audiencia Nacional con una camisa en sus manos y saludando a todos los que se encontraba a su paso. De hecho, miró fijamente al objetivo de la cámara y levantó la palma de su mano. Estaba ojeroso y visiblemente cansado después de dos noches en los calabozos tras ser detenido y es que esta última semana para él ha sido especialmente complicada. Probablemente, la peor de su vida. El productor se negó a prestar declaración ante el juez al que, por cierto, le aseguró estar muy nervioso. Pidió un Lexatin para hacer más llevadero este momento y poco después abandonó el tribunal. Un experto en Comunicación No Verbal ha analizado al detalle su comportamiento y es que sus gestos dicen mucho más de lo que algunos puedan llegarse a imaginar.

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«No se advierte ninguna mirada descendente propia de vergüenza, tristeza, culpa, arrepentimiento… Algo frecuente incluso en personas inocentes que han sido detenidas y le esperan las cámaras de los medios de comunicación. Al menos algo de vergüenza es fácil observar, aquí… ni una pizca», asegura José Luis Martín Ovejero. El productor no sale cabizbajo y tampoco acelera su paso, dos detalles muy llamativos, dado que fue detenido este martes por un presunto delito de organización criminal, estafa, blanqueo y alzamiento de bienes. Abandonó la Audiencia sabiendo que tenía hasta el próximo jueves para aportar los 3 millones de euros que le han impuesto como fianza para quedar en libertad y, de nuevo, vuelve a ser llamativo otro dato. «Desde el instante que aparece en la calle me impacta cómo observa su entorno sin perder detalle. Mira hacia un lado y al otro dado que en ambas direcciones tiene cámaras grabando el momento. El hombre que le espera es casi invisible para él», añade Ovejero.

José Luis Moreno
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Parecía tranquilo y, aunque le cubría gran parte de rostro su mascarilla, José Luis Moreno «no trató de pasar desapercibido». «Saluda, saluda y saluda. Ni mucho menos trata de pasar desapercibido o se acelera hacia el vehículo. Parece que viéramos a una estrella que saluda a sus fans. Incluso en alguna imagen se le ve con los ojos más abiertos y sus cejas elevadas, es como si tratara de enfatizar el saludo», comenta Ovejero tras analizarle exhaustivamente. No obstante, también es reseñable el look que escogió para salir del tribunal, ya que le pidió a sus abogados que le llevaran ropa para cambiarse. Era consciente de la cantidad de periodistas que le esperaban a su salida y así se evidenció. «Aunque del entorno mediático no pierde detalle, sin embargo, en pleno verano, sale con un abrigo que no se quita. Su mente parece dar prioridad a la imagen exterior que busca proyectar», comenta.

La conclusión sobre José Luis Moreno es clara. Según el experto en Comunicación No Verbal, el productor quiso mandar un mensaje al público, aunque todavía no haya roto su silencio sobre si es o no culpable. «Trata de gritar al mundo: “aquí estoy, en libertad, y no me escondo ni me avergüenzo como haría alguien culpable”. Sus abogados se encuentran junto a él estudiando su defensa, siendo este jueves nada más ser puesto en libertad cuando se dirigió hasta su mansión, situada en Boadilla del Monte.