Misterio desvelado: Letizia ha vuelto a llevar un Felipe Varela en los Premios Princesa de Asturias. Y de nuevo tenemos que hablar de espectacularidad y hasta de desafío. A la vista está…

Los Reyes, acompañados por la Reina Sofía, a su llegada al Teatro Campoamor de Oviedo.

Los Reyes Felipe y Letizia, junto a la siempre fiel a esta cita Reina Sofía, han bajado de sus coches frente al teatro Campoamor de Oviedo en medio de un gran aplauso y sonido de gaitas. Ha sido un recibimiento precioso, como siempre. Y entonces nos hemos detenido en la Reina, que obviamente se llevaba mucha de la atención gracias a un look muy llamativo y completamente distinto al de otras ocasiones.

La descripción oficial es: vestido en georgette de seda blanco bordado en hilo y cristal negro. 

Hay varias claves importantes en este estilismo, pero una, a mi juicio, sobresale por encima: Oriente. Sí, porque el bordado que ocupa la parte central del vestido está cuajada de símbolos chinos, como las flores, las garzas y esos círculos con dibujos laberínticos. 

Por si todo esto no fuera suficiente información, además se apoya en el cuello de tirilla alzado y las mangas cortas al hombro, inequívocos de los típicos trajes asiáticos llamados Qipao. Muy muy femenino. 

El peinado, un moño bajo, también tiene esas reminiscencias orientales, pero dándole un giro hacia lo español con las ondas al agua delanteras.

Para esta cita tan especial ha elegido joyas también especiales: los pendientes de diamantes negros de De Grisogono y el brazalete helénico de Cartier. Y, ¡oh, sorpresa!: EL ANILLO VERDE. Sí, ese del que no se desprende últimamente. Sin ir más lejos, se lo puso ayer noche y también esta misma mañana. Más abajo lo veréis. Es la pieza que veo más dudosa, más que nada porque su color no casa bien en el conjunto, pero vale. Eso sí, se lo ha colocado en el dedo índice. Un puntito original.

Los zapatos eran los de Magrit de charol.

La otra clave fundamental es la falda del vestido, con mucho volumen y miriñaque por debajo, que recuerda a las siluetas de los años 50. Puede chocar un poco con lo anterior por la mezcla de estilos, pero el caso es que Letizia de nuevo ha avanzado firme y espectacular, despertando muchos elogios entre mis compañeros presentes. Será que en directo las cosas siempre son mejores… Es cierto que en parado podemos ponerle alguna que otra objeción, pero no quiero estropear la primera impresión.

El maquillaje ha sido mucho más suave que en la noche del concierto. Evidentemente era lo mejor o hubiera sido too much. La Reina hoy se ha retirado pronto del tradicional almuerzo ofrecido por los Reyes en el hotel de La Reconquista. Con razón: tenía que descansar un poco y preparar todo esto.

Detalle de la parte trasera y el fajín brillante que ceñía la cintura.

Letizia nos ha vuelto a sorprender, la verdad. Y hoy no ha habido conflictos climáticos. La tarde en Oviedo era maravillosa, cálida y perfecta en todos los sentidos. Iba en manga corta, pero no ha pasado frío. La Reina se ha transmutado en Reina de Oriente en Asturias y esta es su tierra. Aquí sabe cómo brillar.

¿Os gusta? ¿Qué opináis de este In The Mood for Love que se ha marcado?

Los Reyes, posando a la puerta del teatro poco antes de dar comienzo la gala de entrega de los Premios Princesa de Asturias.

Para (casi) terminar os propongo un juego. Este vestido podría tener dos inspiraciones claras: por un lado, los vestidos qipao de los que os he hablado, y más en concreto me vienen a la mente los maravillosos que llevaba la actriz Maggie Cheung en In the mood for love (Deseando amar); y por otro lado, recordar a la delicadísima Audrey Hepburn y el vestido con cola de pavo real que le hizo Givenchy (blanco con bordados florales negros) para la película Sabrina.

 

P.D: Y tampoco me olvido del primer vestido del día, con el que Letizia ha abordado todos los compromisos de la mañana: audiencias con las Medallas de Asturias, con los estudiantes de la región y finalmente reunión con los patronos de la Fundación y los galardonados de esta edición.

Look: un modelo de organza con bordado de flores, manga larga con recogido y volante en los puños y   falda trapecio a la rodilla. Zapatos de ante de Uterqüe. Joyas: pendientes bicolor de Tous y «el» anillo misterioso. Valoración: Coqueto, pizpireto y un poco Doris Day. Es decir, dulce con tendencia al empalago, pero amable. Un pastelito, una nube…

Gracias y saludos a todos. Mañana continuad conectados, porque nos vamos de excursión al Pueblo Ejemplar de este año: Poreñu. ¡Nos vemos!