El 7 de febrero de 1984 falleció su hijo mayor, Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú, con apenas 11 años.


Hace 37 años, la vida de Carmen Martínez Bordiú dio un vuelco. El 7 de febrero de 1984 fallecía a los 11 años su hijo mayor, Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú. El pequeño, fruto de su relación con Alfonso de Borbón, fallecía en el Hospital de Navarra dos días después de sufrir un aparatoso accidente de tráfico en el coche en el que viajaba junto a su padre y su hermano, Luis Alfonso, cuando regresaban de esquiar en una estación en Astún, cerca de Pamplona.

El vehículo que condujo a la muerte al niño era un Citroën CX. En él viajaban el duque de Cádiz, su hijo menor y, la institutriz de los niños, Manuela Sánchez Prat, tras unos días practicando esquí. Tras saltarse una señal de stop, el aristócrata y sus acompañantes chocaron con un camión Pegaso. Todos ellos resultaron heridos de gravedad, pero el único en perder la vida fue el primogénito de Carmen Martínez Bordiú.

GTRES

La muerte de su hijo mayor supuso un dolor tan profundo que no fue capaz de llorar. «No se me cayó una lágrima con la muerte de mi hijo. Cuando un dolor es tan fuerte se te secan las lágrimas», reconocía en el programa de Bertín Osborne de TVE, ‘En la tuya o en la mía‘, en 2015. Sus palabras no faltaban a la verdad. Las imágenes de la nieta de Francisco Franco en el entierro de su hijo dan fe de la actitud hierática de la ‘socialité’, Con el rostro serio y un gesto rígido, casi incólume, Carmen daba un último adiós a su pequeño. Como si el vacío se hubiera apoderado de ella, su cara apenas reflejaba señal alguna de aflicción.

El duque de Cádiz perdía la vida cinco años después de morir Francisco de Borbón

Dos años antes de la muerte de Francisco, Carmen se había divorciado de Alfonso de Borbón, del que se separó en 1979. Y apenas cinco años después de aquella tragedia que marcó para siempre su vida se produjo otra: el 30 de enero de 1989 fallecía Alfonso de Borbón al cortarse el cuello con un cable que cruzaba una pista de esquí por la que estaba descendiendo en la estación de Beaver Creek, en Colorado. Su muerte, con tan solo 52 años, dejaba huérfano a Luis Alfonso de Borbón, quien con apenas 14 años debió afrontar la pérdida de dos de las personas más importantes de su vida: su padre y su hermano.

Por suerte, no todo fue dramático en aquellos años. El mismo año que perdió a su hijo Francisco volvió a encontrar el amor en brazos del anticuario francés Jean-Marie Rossi. Con él tuvo a su tercera hija, María Cynthia Rossi. Y a su lado disfrutó de nueve años de amor apasionado. Pero ninguna alegría pudo borrar jamás del dolor por la muerte de Francisco.

@luisalfdeborbon

Y es que aunque públicamente no hubo lágrimas ni dramas, ser testigo de la muerte de su hijo mayor con solo 11 años ha sido algo imborrable. En 2010, Carmen Martínez Bordiú aún buscaba respuestas que pudieran darle señales de su hijo… aunque fuera desde el más allá. Quizás por eso fue la primera en sentarse en el programa ‘Más allá de la vida, un programa de televisión en el que la medium Anne Germain transmitía mensajes de las personas fallecidas a numerosos rostros conocidos. En aquel espacio, la nieta del dictador aseguraba que perder a un hijo es como quien pierde un brazo: lo necesitas, lo echas en falta, te duele… pero puedes seguir viviendo. «Sé que ha sido mi hijo el que me ha hablado», decía emocionada tras escuchar a la vidente relatando episodios familiares supuestamente transmitidos por su pequeño desde el cielo.

Carmen Martínez Bordiú habla de su primogénito: «Siempre estoy con él»

«Siempre estoy con él, cuando digo que forma parte de mí es que forma parte de mi esencia, yo estoy con él», señalaba Carmen. Lo cierto es que procura no hablar públicamente del fallecimiento de Francisco, pero no hay un día que no se acuerde de él. Lo tiene muy presente cada día, aunque vive el dolor a su manera, sin dramas y sin expresar con demasiada intensidad sus sentimientos.