La presentadora Mónica Martínez, nos abre las puertas de su casa y nos revela que se encuentra en un momento que no esperaba


Aunque empezó en el mundo del modelaje, Mónica Martínez lleva toda una vida dedicada al mundo de la comunicación. Exactamente 30 años, en los que puede presumir de haber estado en programas tan importantes como La Quinta Marcha o Hable con Ellas, espacio en el que coincidió con Rocío Carrasco y con la creo un estrecho vínculo de amistad.

La madrileña nos ha abierto las puertas de su casa, una espectacular vivienda situada a las afueras de Madrid, para contarnos, entre otras cosas, por qué hace tiempo que no la vemos en la pequeña pantalla y todo lo relacionado con su nuevo proyecto. Un revolucionario método que está ayudando a miles de jóvenes y que nuestra invitada nos presenta en forma de libro.

Luis Miguel González

Gracias por recibirnos en tu pequeño paraíso ¿Llevas mucho tiempo viviendo aquí?
No mucho. Hará  tres o cuatro años.

¿Te has encargado tú misma de la decoración o ha sido algo consensuado?
Tengo la decoración muy minimalista,  y creo que soy igual en persona. Es decir, no soy de ponerme muchas joyas, ni recargarme… Soy muy de demostrar lo que soy y creo que la casa es un poco así.

¿Vivir tan alejada de la ciudad era tu deseo?
Llevamos un tiempo viviendo en el campo, pero no tanto. Nos encanta la naturaleza y al final nos decidimos por vivir en este enclave. Aquí nos vamos a montar en bicicleta, dar paseos… ¡Qué mejor que mi lugar de desconexión sea aquí! ¡En la naturaleza!

¿Y a ti cómo te gusta desconectar?
Pues dando un paseo por la montaña, corriendo o sentándome en el hall a leer un buen libro.

¿En qué momento de tu vida te encuentras?
En un momento que quizás no esperaba…

¿Por?
Porque cuando te dedicas a la tele tantos años piensas que siempre vas a hacer eso. Las circunstancias de la vida me han ido llevando por otros derroteros.

¿Por qué crees que dejaron de llamarte?
Por un lado, es verdad que yo me fui al mundo editorial y en ese contrato yo tenía exclusión de televisión. No podía hacer televisión. Una vez que te separas de ese mundo es muy difícil volver.

¿Te arrepientes?
Es que, en ese momento, cuando llegó esa oportunidad, como periodista no podía renunciar a dirigir una revista de estilo y vida de esas características ¡Me encantaba además! Me apetecía mucho y era algo que pensaba que, si no lo hacía en ese momento, quizás no lo podría hacer en la vida. Para ser sincera, lo único que no entendí es que me prohibieran hacer tele, pero esas eran las normas. Finalmente acabas separándote de un mundo al que es muy difícil volver. Una vez te sales de la rueda es muy difícil regresar. En definitiva, no me arrepiento porque me ha hecho crecer de otra manera y me ha enseñado muchas cosas que desconocía.

¿Con qué proyecto te gustaría volver?
Hay varios formatos que me encantan. Uno de ellos es el directo y otro la actualidad. Me gustaría un magazín en el que no dejaran de pasar cosas.

Luis Miguel González

Sin embargo, no te has quedado quieta y te has sabido reinventar de una manera muy efectiva.
Hace dos años me planté y me dije: “¿qué hago? ¿intento volver a la tele o hago algo con lo que sé?” Entonces fue cuando me planteé sacar una escuela de formación en comunicación, que en un principio iba a ser presencial, pero llegó la Covid y se cerró España y el mundo entero, y lo tuve que hacer vía online, de hecho me ha ido muy bien porque ha sido una época en que la gente ha salido mucho en cámara y necesitaba ayuda.

Un proyecto que ha terminado derivando en un libro, Método Suéltate.
Cuando empecé a dar clases, mi editorial se fijó en mí y me hicieron la propuesta. Mis lectores se van a encontrar con ellos mismos, que nunca nos paramos a mirarnos. Al final cada persona siente inseguridad de aparecer delante de la cámara por algún motivo y este libro te ayuda a pensar cuál es el tuyo.

Has presentado programas míticos como ¿Qué apostamos? o Adán y Eva, este último un poquito subido de tono.
¡Ese programa era muy arriesgado! Pensé que era una broma cuando me lo propusieron ¿Un programa en Cuatro, en prime time, sin pixelar las zonas nobles? Yo lo único que dije fue que mientras yo fuera vestida a mí lo demás me daba lo mismo.

¿Te podías concentrar con gente desnuda a tu alrededor?
Creo que fue un ejercicio de profesionalidad maravilloso. Me olvidaba totalmente de que estaban desnudos, les explicaba el juego y me iba.

Otro de tus programas míticos fue Hable con Ellas ¿Qué tal era tu trato con Rocío Carrasco?
Era fantástico. Al principio vivimos un pequeño Gran Hermano, porque nos teníamos que conocer mucho para poder hacer el programa en directo y me pareció fantástico poder conocerla un poco más y saber de primera mano lo que ahora sabe todo el mundo y pegarme más a ella como madre. Tenías una idea de algo que habías visto o leído y de repente te das cuenta de que esa no es la realidad.

Mediaset

Entonces ya conocías la historia antes de que se hiciera pública.
No con pelos y señales, pero sí me había hablado de ello.

¿Te ha gustado este paso que ha dado?
Claro, y, de hecho, se lo dije. Ahora la gente ya puede juzgar conociendo toda la versión. Antes la juzgaban sin saber. Las madres, quizás, somos las que más podemos entenderla.

Tú también viviste tu propia guerra feminista hace algunos años. Exactamente cuándo denunciaste públicamente haber sido víctima de acoso laboral por parte de una directora de informativos cuando estabas embarazada. Tuviste que renunciar a tu puesto y tu voz tampoco fue tan escuchada como se debería. Esto en la actualidad sería impensable.
No fui muy escuchada, es cierto. A veces hay gente que no quiere oír e intentan no escuchar las cosas. Ese tema a mí me hizo bastante daño, porque yo era una mujer que llevaba mucho tiempo en esta profesión y quedarme embarazada era lo más normal del mundo. Las mujeres deberíamos entendernos entre nosotras más que nadie y parece que no fue así. Tuve que renunciar a mi puesto de trabajo, que por aquel entonces era muy bueno, porque yo no quería amargarme la vida por tener esta profesión.