«Si me dicen que esto va para largo y no saben si los tratamientos van a funcionar, se acabó el tratamiento, lo que dure», ha confesado la colaboradora en su regreso a ‘Sálvame’.


Llevaba más de un mes sin aparecer en ‘Sálvame’. Y este lunes, por fin, ha regresado al trabajo que tanto echaba de menos. En su vuelta a los platós de televisión, Mila Ximénez ha explicado qué la ha mantenido tanto tiempo alejada de su sillón. La última etapa de su tratamiento contra el cáncer de pulmón que padece no ha sido nada fácil. «Para mí volver significa que estoy bien. No volver significa que no puedo moverme de la cama. He estado un mes sin moverme de la cama«, ha revelado.

«He tenido de todo: vómitos, mareos, no he comido nada», ha confesado. En su reincorporación no ha habido muy buenas noticias. Porque su evolución no está siendo como esperaba. Mila se enfrenta ahora a un nuevo revés: «Todo se decide estas dos semanas porque se ha complicado una de las zonas, que se ha disparado. Dentro de dos semanas me hacen un tac, escucharé a mi doctora y tomaré una decisión. O la decisión de continuar o de no querer vivir así».

Mila Ximénez reflexiona sobre la muerte: «Quiero morir bien»

Con la voz firme y serena, la colaboradora ha explicado cómo enfrentarse a esta inesperada situación la ha hecho reflexionar sobre la muerte. «Cada día estoy más preparada», ha confesado. Mila, que cumplirá 69 años el próximo 21 de mayo, ha pensado mucho sobre la muerte. Es algo que ve cada vez con menos miedo: «Lo quiero decir y normalizar la situación. Es una reflexión que me estoy haciendo todos los días». Al escucharla, Jorge Javier Vázquez matizaba: «El morir bien es huir del peligro de vivir mal». La andaluza contestaba de manera tajante: «Quiero morir bien. Si esto me dura dos años a los 70 años es súper educado morir. Es una edad muy elegante para morir».

Telecinco

Y es que en los últimos 30 días las sesiones de quimioterapia han sido especialmente duros. «He estado muy preocupada«, ha apuntado. Su malestar físico la ha mantenido prácticamente en su domicilio, sin apenas hacer vida social, porque no disfrutaba de ello. Ha sentido arcadas y ganas de vomitar, dos efectos secundarios del tratamiento contra su enfermedad. «No lo disfruto… No te tomas un buen vino, una copa, que me encantaba y que lo echo de menos. Me lo tomo, al final, pero no es lo mismo al final. No te sabe a nada», ha relatado.

«Me gusta vivir, pero con calidad de vida»

«Lo que he pasado este mes no se lo deseo a nadie. No es vida. Yo me he asustado. Me he saltado dos quimios y no he venido a trabajar. No tengo cuerpo. Tengo mucha fuerza, pero cada vez me cuesta más sacarla y me cuesta cada vez más levantarme», añadía. «Han sido muchas cosas. Soy una persona que me gusta vivir, pero con calidad de vida«.

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En estos meses de lucha contra el cáncer, la sevillana se ha detenido en los recientes fallecimientos de rostros conocidos, como Quique San Francisco o Pau Donés. «Con lo de Quique he pensado: qué tranquilidad. Se acabó». Al recordar la batalla personal del cantante valenciano ha manifestado: «Yo hasta ahí no voy a llegar, ni de coña. Mientras pueda estar así y pueda hablar».

«Me da miedo despertarme por despertarme»

Fue en junio de 2020 cuando Mila Ximénez anunció a la audiencia de Telecinco que padecía cáncer. Entonces se mostraba dispuesta a pelear con uñas y dientes contra su enfermedad. «A mí un tumor de mierda no me va a parar la vida ni de coña. Estoy asustada, pero lo vamos a conseguir. No va a poder conmigo este puto bicho. He salido de cosas peores. El cáncer no va a poder conmigo», decía. También confesaba, sincera, sux temores ante la posibilidad de perder la vida: «Tengo miedo a morir». Y admitía su mayor inquietud: «Me niego a tener una vida de enferma». 

Nueve meses después, su miedo a la muerte ha dado paso a pensamientos muy maduros y meditados sobre el final de su trayectoria vital. Sin embargo, sigue pensando lo mismo en lo relativo a su día a día como paciente. En este sentido, tiene claro que desea vivir con la mayor calidad de vida posible. Por este motivo, intuye lo que va a hacer cuando le den los resultados del tac que le realizarán dentro de 15 días. Sabe hasta dónde está dispuesta a llegar: «Si me dicen que va para larguísimo y que no saben si los tratamientos van a funcionar se acabó el tratamiento. Paro. No voy a continuar. Lo que dure. Alguna gente de mi familia se pone de los nervios. Es una reflexión que me estoy haciendo todos los días. Me da más miedo despertarme por despertarme que decir ‘estoy ya no tiene solución'».