El próximo 10 de noviembre sale a la luz el libro sobre las memorias de Miguel Bosé bajo el nombre de ‘El hijo del capitán trueno’


Miguel Bosé se abre en canal. Libre de prejuicios y más sincero que nunca, el popular cantante relata su vida a través de un libro en el que publica sus memorias bajo el nombre de ‘El hijo del Capitán trueno’. A pesar de que habrá que esperar hasta el próximo 10 de noviembre para leer la publicación al completo, la editorial Espasa ha compartido un extracto de esta autobiografía en la que el cantante se define y a él y sus hermanos como «unos niños perdidos a merced de un padre todopoderoso, acostumbrado a que su voluntad fuera ley, y una madre arrolladora de belleza legendaria», dice de sus progenitores, Luis Miguel González Lucas, más conocido como Luis Miguel Dominguín, y Lucía Dominguín. Habla de un mal trato que el torero le propició cuando tenía nueve y diez años, además de un safari que casi le cuesta la vida.

Miguel Bosé habla del mal trato que recibió por parte de su padre

A través de sus páginas, Miguel Bosé descubre la mala relación que tuvo con su padre desde su infancia marcada por comentarios y reprimendas incluso por leer. Asegura que su progenitor le decía a su madre, Lucía Dominguín, que «maricón, Lucía, va a ser maricón». El intérprete narra la complicada relación que tenía con su padre, por las distintas personalidades de ambos y el carácter autoritario, tradicional y machista de él. Pone el siguiente ejemplo:  «¿Por qué no te gusta cazar?… Si no te gusta cazar, ni pescar, ni nada de esas cosas…dime tú cuándo voy a estar yo con mi hijo… ¡Tiene que gustarte, Miguelón!… Tienes que hacerme el favor de que te guste o voy a empezar a pensar que no eres mi hijo… porque de mí…por ahora, que yo sepa… no has sacado nada…».

© La Sexta.

«Mira, Miguelón…los hombres tienen que hacer cosas de hombres entre hombres…como las mujeres hacen de las suyas entre ellas, ¿lo entiendes?…Montar a caballo, ir de cacería, pescar y más adelante otra que ya te iré contando... Estoy deseando que cumplas doce años para que te fumes el primer cigarro, ¡coño!… El año que viene… si te entrenas con el rifle bien pero que bien… te llevo de safari un mes entero […] Voy a conseguir hacer de ti un hombre», sigue relatando Bosé en sus memorias que podrás leer a partir del diez de noviembre.

El cantante viajó a Mozambique con su padre y casi perdió la vida

El torero, que quiere hacer «un hombretón» a su hijo decide llevárselo de safari a Mozambique durante tres semanas, sin imaginarse que casi le cuesta la vida. Cazar para comer, dormir a la intemperie o incluso, revela que su padre quiso que se «iniciase en la hombría», le presentó a «una bellísima nativa de dieciséis años». El joven se negó pero «mi padre, a quien no había que retarle con asuntos de mujeres, la agarró del brazo y se la llevó a su cabaña».

Durante ese viaje a Mozambique, Miguel Bosé enfermó de malaria y su padre aseguraba que no le pasaba nada, solo «mamitis». «Venga, no seas nenaza, levántate y camina como un hombre y déjate de mareos o te vas a enterar lo que es uno de verdad del tortazo que te voy a meter, y basta ya de tonterías«, cuenta el cantante de ‘Amante Bandido’ en el libro de sus memorias. Fiebre, diarrea, vómitos, angustias… incluso casi se desplomó al suelo. Aún así, su padre seguía sin hacerle caso alguno: «A partir de ahí dejé de existir para mi padre, si se dirigía a mí era para darme una orden. Me volví su hijo invisible, y recuerdo haber llorado ríos y ríos por lo mal que lo estaba pasando por el trato de mi padre».

Foto: EFE

Enfermó de malaria, lo que supuso también la separación de sus padres

tras tres semanas de safari por Mozambique, Miguel Bosé regresó a su casa enfermo y pesando la mitad de lo que pasaba a su marcha. Era tal delicado su estado de salud que  llegó hasta el punto de terminar en coma. Finalmente, le detectaron paludismo -malaria-. «Yo dormía y vomitaba, algunas veces sangre, y en una de esas, sentado mientras bebía, caí hacia atrás en convulsiones y quedé inerte, como muerto. Había entrado en coma. No sé cuánto tiempo quedé en aquel estado, nadie se acuerda bien. A mi familia debió de parecerle un siglo, a mí no más de diez minutos […] De repente abrí los ojos y les vi a todos, ahí de pie, rodeando la cama. La Tata se echó las manos a la boca y estalló en llanto y mi madre fue detrás. Mis hermanas, a quienes desde mi llegada no había visto, también, agarradas a la Rosi. El doctor Tamames, su amiga Marita y el doctor Jaso, nuestro pediatra de siempre, también lloraban abrazándose y congratulándose. Jaso exclamó: ¡Os lo dije, os lo dije, es paludismo, lo que tiene es paludismo!», cuenta.

Esto fue el detonante de la separación de sus padres: «Mi madre le echó de casa nada más llegar de África y le dijo que no quería verle en el resto de sus días, y que si al niño le pasaba algo, le pegaría dos tiros». Tan solo unos meses después el matrimonio de Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín, que se habían casado en 1955 en Las Vegas, llegó a su fin.