Hablamos con la periodista Marisa Martín Blázquez después de confesar, en un acto de valentía, la enfermedad que sufre desde hace décadas


Madre, periodista, emprendedora, escritora… Marisa Martín Blázquez es una mujer todoterreno que hace unos días, en un acto de valentía, reveló la enfermedad que sufría desde hace más de dos décadas: la miastenia gravis. A pesar de que a lo largo de estos ha recibido diferentes críticas refiriéndose a su físico, nunca había desvelado el motivo de la asimetría de su rostro. Hasta ahora. ¿Qué le ha llevado a hacer público ahora su enfermedad? ¿Le han afectado alguna vez las críticas recibidas? ¿Cómo se siente tras haberse sincerado delante de millones de españoles? ¿Ha tenido miedo alguna vez? Hablamos con la periodista en una charla de lo más amena.

Una joven desconocida, el origen de que Marisa Martín Blázquez revelara su enfermedad

La primera pregunta que no dudamos en hacerle a la presentadora fue «¿por qué ahora?». Hay que recordar que ella lleva diagnosticada desde que tenía 23 años y era toda una jovencita. Su respuesta ha sido: «Me escribió una chiquita por Instagram para decirme que estaba preocupada porque hacía tiempo que me había visto algo en la cara que le llamaba la atención. Me dijo que ella tenía una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica. Me lo dijo para que fuera al neurólogo para revisarme. Yo le contesté que si me hablaba de la miastenia gravis, estaba diagnosticada desde hace tiempo», ha contado. «Pienso ¿y la cantidad de gente que habrá con esto? ¿Y si yo digo que a mí me pasa y que puedo hacer una vida bastante normal e incluso que no se acompleje porque puedo salir incluso en cámara? Para mí fue bastante motivación», nos desvela.

Marisa Martín Blázquez
Foto: Instagram

Marisa Martín Blázquez ha hablado de las críticas recibidas a lo largo de estos años por su físico: «Luego también hay gente que desde la ignorancia, la prepotencia, me decían «deja de pincharte bótox» y yo decía «Si supieras…» Es la cosa de la gente de que somos aquí y casi siempre son mujeres». Este acto de valentía también ha ayudado a que la gente reflexione y nos convirtamos en mejor personas, pues su testimonio ha hecho que muchas de aquellas personas que la criticaban en su momento, ahora hayan decidido dar el paso de pedirle perdón: «Ha habido bastante gente que me ha dicho yo he sido una de las que te ha criticado y te había puesto en público mensajes y no sabes cuánto lo siento. Es verdad, qué lección nos has dado…», nos revela. «Si también la gente recapacita, pues mira», cuenta.

La periodista confiesa que las críticas nunca le han afectado

A pesar de que a lo largo de los años ha recibido diferentes comentarios y críticas sobre su aspecto físico, pero ella confiesa que nunca le han afectado: «Si soy flaca y soy así, ¿pues qué voy hacer? Yo me quiero así. Con mi miastenia, con mis imperfecciones y con mi delgadez», dice. «En general desde pequeña nunca me han afectado las críticas. Siempre se metían con mi delgadez pero yo es que no me preocupaba nada con este tema. Siempre he sido como muy sobrada, de autosuficiente. La cosa es aceptarse cada uno como es«, cuenta.

Retomando el tema de la enfermedad que acaba de desvelar, ella nos confiesa que esta nunca le ha puesto límites a lo largo de su vida: «Yo quizá por ese espíritu del deporte siempre he sido muy competitiva, muy responsable y si me propongo algo siempre voy a por ello. Si a mí el hecho de que me dijeran que había cosas que podían pasar no lo veía factible porque decía eso es lo que normalmente pasa pero no me tiene porque pasar a mí. Y no me va a pasar porque voy a ir en contra de eso. Por otro lado, voy a tener una actitud ante las cosas como si no me pasara nada. Mi pensamiento positivo también me ha ayudado», cuenta.

Instagram

Confiesa que le diagnosticaron la enfermedad de manera casual

Tal y como ella revela, a ella se lo diagnosticaron de casualidad. «Una vez con 20-21 años fui a la médico de cabecera porque estaba acatarrada y entonces esta mujer, que tiene un ojo clínico brutal, me dijo «oye tú ese ojo lo tienes siempre un poco más caidíto». Yo no me me había dado cuenta. Me mandó a un neurólogo para que me hiciera un estudio. Ahí no estaba muy seguro si era o no, pero me mandaron un refuerzo de vitaminas para mejorar. De hecho cuando dejé la época de hacer deporte a nivel exigente fue cuando empezó a manifestarse».

A pesar de ser una enfermedad poco conocida y con la que tendría que vivir de por vida, Marisa Martín Blázquez nunca le tuvo miedo: «No soy ni hipocondriaca ni miedosa ante nada. Mi padre tenía una filosofía de vida que era bastante simple pero muy efectiva que decía que de las cosas no hay que preocuparse porque es perder el tiempo, gastar energía, vivir ansioso… No hay que preocuparse sino que ocuparse. Y es es lo que empecé a hacer, ocuparme de mí y de mi enfermedad», confiesa.

A pesar de que es una enfermedad que se marca cuando hay episodios de crisis, necesita tomar su medicación a diaria para mantener el dolor a raya, sino sería algo muy insoportable, tal y como ella misma cuenta: «En mi día a día, me tomo la medicación cada cuatro horas sino sería mucho dolor. Esto se recupera en el descanso y durante el día se va bajando y llegas a la noche mucho más débil. Entonces, sé como graduarme».