Marta Sánchez fue la invitada este fin de semana en el programa de Susanna Griso y me quedé pegado a la tele. Me pasó lo que a la periodista, que hubiera abrazado a la cantante, pero ella estaba en Miami y yo en Talavera de la Reina (Toledo), donde vive mi familia y Gwyneth Paltrow aprendió español (en ese orden).

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Marta Sánchez, en la mencionada fotografía del reportaje que hicimos en su casa en julio de 2004.

Susanna Griso, que consiguió con Marta su mejor programa de ‘Dos días y una noche’ de los emitidos hasta ahora (también el de más baja audiencia: no lo entiendo), le aconsejaba a la intérprete de ‘Desesperada’ que no estuviera tan pendiente de estar perfecta, de la luz, de lo accesorio (¿y de los accesorios?) y que fuera consciente de que tenía una voz privilegiada, que con eso le sobraba.

No podría estar más de acuerdo con el diagnóstico de la periodista, porque hace doce años llegué a la misma conclusión después de hacer una producción con ella. Marta nos citó en su casa de Madrid un fin de semana y allí nos plantamos con uno de los mejores fotógrafos de moda de España y con unos estilismos espectaculares, pero el día se nos complicó bastante…

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En un momento de su entrevista con Susanna Griso.

A Marta le costaba mocho elegir los ‘looks’, pero hubo uno en el que insistió particularmente: en vaqueros y con pamela en el salón de su casa. Ni su gente de confianza ni yo mismo lo veíamos, pero ella se empeñó, porque había visto una foto similar a Victoria Beckham. Una vez se publicó se dio cuenta de que quizás no era la imagen más apropiada en ese contexto (lo explicaremos más adelante), aunque, eso sí, estaba guapisma y el reportaje quedó perfecto.

El proceso fotográfico fue muy difícil porque Marta quería luz saturada en la cara (un truco para difuminar las arrugas, que ella no tenía, por cierto) mientras que el fotógrafo insistía en aprovechar la natural que entraba en el salón de su casa. La tensión fue creciendo, pero finalmente la cantante accedió y, sin duda, salió ganando porque, sin retoques ni trucos, pudimos verla en todo su esplendor. Y supernatural.

La entrevista también fue farragosa, Marta no se sentía cómoda hablando de su música, quizás porque ella misma todavía no había encontrado el camino en el que ahora está inmersa, y cantaba, como reconoció en algunas entrevistas, lo que las discográficas le ponían sobre la mesa. No lograba arrancarle más de dos frases seguidas, afirmaciones secas, sin sustancia. Sin embargo, cuando llegó el momento de hablar sobre sus sentimientos, del dolor por la muerte de su hermana, fue todo verdad y locuacidad. Marta dijo una frase preciosa y premonitoria que acabó siendo el titular. «Disfruto por mi hermana todo lo que ella no ha podido hacer».

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Una bonita fotografía de su hermana Paz que ha compartido en Instagram.

Marta siempre tiene presente a su hermana Paz, cuya pérdida, como es lógico, no ha superado. Cuando habla sobre su gemela emerge su esencia, la de una mujer sensible, emocional, noble, y queda desterrada la imagen de diva que a veces transmite.

Creo que es ahora cuando estamos descubriendo a la verdadera Marta, no la de ‘Tu cara me suena’, una experiencia televisiva que a mi parecer no le favoreció nada, sino la de ‘A mi manera’, el ‘reality’ musical de La Sexta, en la que estamos descubriendo a una artista más cercana, empática y sencilla. O como la vimos en el programa de Susanna Griso, vulnerable, receptiva a las opiniones de la presentadora, y consciente de que es ahora cuando está encontrando su lugar en el mundo. Porque ella es ‘la que nunca se rinde’.

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Marta Sánchez está feliz componiendo canciones y potenciando su faceta de autora.

Ojalá Marta lea este artículo y le guste, porque está escrito con cariño y admiración. Creo que junto a Pastora Soler y Mónica Naranjo es la mejor voz española, que como artista está muy por encima de su repertorio, lo mismo le ocurría a Rocío Jurado, y que lo mejor de ella está todavía por venir. Me da la sensación de que también es consciente de ello.

Marta Sánchez no necesita un disco para ser Marta Sánchez, como le ha ocurrido a los grandes, que no requieren ni radiofórmulas ni promoción para seguir vigentes. Ojalá pronto tenga la oportunidad de volver a sentarme con ella para poder descubrir en primera persona cómo es la verdadera Marta. Que siempre lo ha sido, pero que ahora nos muestra con mayor naturalidad.

Sigue así.