El colaborador, que lleva más de un año sin hablarse con su hija, no ha podido contener la emoción en directo.


Hace más de un año que Kiko Matamoros y su hija Anita no se hablan. La situación resulta especialmente dolorosa para ambas partes, en especial para el colaborador, quien rompía en llanto en directo el pasado miércoles al recordar el 21 cumpleaños de la joven, con quien no cruzó mensaje alguno en una fecha tan señalada.

Este jueves, Matamoros ha vuelto a derrumbarse al recordar el conflicto familiar. Una situación ante la que su novia, Marta López Álamo, ha intentado mediar. «Mi pareja me ha dicho que se va de mi vida para que yo no deje de estar con mi hija, pero ese no es el problema», decía. «No sería ninguna solución y menos inteligente ni satisfactoria para nadie. A lo mejor han querido hacerle que se sienta responsable de esto pero es absurdo. Si yo no le pido a mi hija que quiera a mi pareja, pero sí respeto. Le pido respeto. Creo que lo de Marta es una excusa barata para justificar otras actitudes».

«He estado enfermo y no me han llamado»

El madrileño desea una reconciliación con su hija, pero han pasado cosas que le han hecho mucho daño. Y se siente dolido. «Cuando alguien se encarga de que a tu padre salga en la televisión gente diciendo cosas de ‘mequetefre’ y tú no actúas, hay algo que no tiene solución. Creo que cualquier esfuerzo en el acercamiento a mi hija sería en vano, una frustración y restaría más que sumaría. Quiero recordarlo porque es el hermano, Javier Tudela, quien hace eso«, añadía.

«Yo he estado enfermo y no me han llamado. Cuando mi hija estuve con el covid yo llamaba todos los días a la madre para saber cómo estaba. La comunicación se había roto, pero no el interés de la gente que quieres. Si no lo hubiera conseguido por su madre lo hubiera conseguido por otro lado», ha recordado.

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Matamoros ha insistido en que no ha hecho «ningún daño intencionado» a Anita. Por este motivo, no entiende su actitud hacia él. «Creo que me he dejado mucho en mi vida en favor de la gente que ella quiere y aunque solo fuera por eso creo que merecería otro trato. Bueno, también es muy joven y es a lo único que me puedo agarrar para intentar disculparla». En este punto, la voz de Kiko Matamoros se rompía. Reprimía las lágrimas e intentaba mantener el tipo, pero sus intentos han sido en vano.

«El tiempo es irrecuperable»

Emocionado como nunca lo habíamos visto, destacaba: «Me da más pena por ella que por mí. No es fácil atravesar la vida con determinadas ausencias. Y si son ausencias que podías haber evitado, peor. Yo echo muchísimo de menos a mi madre y para mí hubiera sido tremendo no haberla tenido. Y, se diga lo que se diga, el tiempo es irrecuperable».

Telecinco’

Al verlo tan afectado, Carlota Corredera le preguntó si hablaría de su ruptura con Anita si pudiera tomarse un café con su madre, que se llamaba Enriqueta. Los nervios de Matamoros estaban a flor de piel. Así, recordaba una tierna anécdota que vivió con su progenitora cuando Anita llegó al mundo. «Cuando nació mi hija ya no estaba muy bien», confesaba. «Tenía demencia y una metástasis generalizada, era joven… Al poco de nacer fui a llevársela para que la viera. Me dijo: ¿De dónde has sacado a esta niña? Me la he encontrado entre periódicos… Hijo, ¿cómo haces esto Tienes que llevarla a la Guardia Civil… Le había contado mil veces que iba a tener una hija y la pobre ni se acordaba», ha relatado. Más tarde, su madre le comentó: «Hijo, te voy a decir una cosa: quédatela porque he visto que la quieres mucho y las vas a cuidar muy bien».

«Mi pareja no tiene nada que ver con esto, lo único que ha intentado es ayudar»

«Mi madre era poco objetiva con nosotros. Si la viera ahora me preguntaría si soy feliz, si estoy bien y me preguntaría cómo estoy», admitía. «Seguro que adoraría a Marta». Por último, puntualizaba que su pareja no tiene culpa alguna en su falta de relación con Anita: «Mi pareja no tiene nada que ver con esto. Lo único que ha intentado es ayudar, conciliar, sacrificarse… No sé cuáles son los factores internos. Aquí hay un tema económico».