«Estoy muy feliz. Mi marido me quería encarcelar a toda costa», ha afirmado la alemana a su salida de los juzgados.


Este domingo, Josep María Mainat y Ángela Dobrowolski volvían a verse las caras, esta vez en el Juzgado de Instrucción número 32 de Barcelona. Una cita tras la que la alemana podría haber entrada en prisión, finalmente el juez la mantiene en libertad decretando una orden de alejamiento por la que no podrá acercarse al productor audiovisual, tampoco a sus hijos.

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Además, le retira el pasaporte, le prohíbe salir del país y está obligada a comparecer de forma regular en los juzgados. El mediático caso continúo abierto por homicidio en grado de tentativa. El matrimonio, que está en proceso de divorcio, llegaba a los juzgados rodeados de numerosos medios de comunicación. A la salida del juicio, tanto el productor como Ángela han tenido unas palabras con la prensa.

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«Quiero que mis hijos tengan una madre y la puedan ir a ver. Ahora soy un padre soltero a mi edad, no es lo que tenía previsto», aseguraba Mainat. Se ha pronunciado con tranquilidad, entrando en detalles sobre la fatídica noche que se investiga. «Cuando me desperté, evidentemente estaba muy aturdido, lo único que recordaba es que Ángela me estaba poniendo las inyecciones». Añadía que aquel día volvió a vivir: «Tengo dos aniversarios, el mío y el de aquella noche».

 

Mainat no desea ver en prisión a su mujer

«No desearía por nada del mundo que Ángela entrase en prisión», añadía. Asimismo, afirmaba que ella no siempre tiene el mismo estado de ánimo. «Creo que tiene que hacer este informe y ver si está bien. Esto empezó cuando en enero decidimos separarnos. Desde enero no somos una pareja, no hay un tema de infidelidad. Hay un tema de engaño en el sentido que ha dicho unas cuantas mentiras gordas como el tema del Covid. Estoy muy cabreado por esto, pero no la odio». Ha reconocido que la sonada noche sí que tuvieron una importante discusión.

 

Mainat ha abogado porque concluya el «frikismo» en un caso muy mediático que ha dejado a todos con la boca abierta. «Espero que termine este desfile de personajes de la vivienda. No es serio. Me gustaría pasar la página de la rusa y todo esto», decía.  Mientras que Ángela se mostraba satisfecha por no entrar en prisión, pero atacaba a Mainat: «Es un gran alivio, estoy muy feliz. Faltan pocos días para el cumpleaños de mi hijo y mi marido me quería encarcelar a toda costa».

Continúa la investigación por el presunto intento de asesinato al productor en la madrugada del 22 al 23 de junio de 2020 cuando la alemana inyectó insulina a su marido que es diabético. La cita judicial se ha celebrado un domingo de forma excepcional ya que el fiscal encargado del caso no podía acudir a la fecha fijada en un principio y se encontraba de guardia este 25 de octubre.