A las ocho de la tarde amigos, familia e íntimos de Jaime Ostos se han congregado en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid. Su funeral tuvo lugar este jueves, una cita a la que acudieron su viuda, Mari Ángeles Grajal, sus hijos y muchos de sus amigos. Entre ellos, destacó la presencia de Ortega Cano con Ana María Aldón y su hija Gloria Camila, Norma Duval, Nieves Herrero, Luis Miguel Rodríguez o Carmen Lomana. Todos ellos ensalzaron al diestro, quien falleció por sorpresa en Colombia hace tan solo unos días, una pérdida que hizo más dramático su fallecimiento debido a que no pudieron despedirse de él muchos de sus seres queridos. En especial, su hijo, que rechazó el último viaje de sus padres por compromisos profesionales. «Me arrepentiré siempre», dijo completamente roto Jacobo Ostos. Precisamente él ha sido el gran apoyo de su progenitora en la misa celebrada hace unas horas y es que es consciente de la falta que le hace alguien que le empuje a estar positiva.

Su esposa volvió a mostrarse desolada y es que acaba de fallecer el amor de su vida. Ella misma lo explicó antes de llegar a España con sus restos, instante en el que estuvo apoyada por su hijo, Jacobo, el que es su ojito derecho. «No tengo palabras. Estoy destrozada. Era mi vida (…) Es el viaje más duro de mi vida», comentó. Aunque es cierto que su salud era delicada, habían vivido unas navidades de ensueño en Colombia, un periplo que siempre permanecerá en su memoria. “Eran unas navidades preciosas que celebramos en Cartagena, invitados por nuestros íntimos. Y Jaime, el más animado. Los amigos nos pedían que bailáramos sevillanas y si yo era un poco reticente, Jaime me insistía: “Venga Mari Ángeles”. En Barú (islas del Rosario), donde hicimos una excursión, disfrutó muchísimo. Y el viernes ya en Bogotá, estuvimos en la plaza de Santa María, donde tuvo unas tardes maravillosas y vimos el hotel donde se quedaba cuando toreaba”, dijo su mujer.

Jacobo Ostos
Gtres

La familia de Jaime Ostos, desbordada tras su muerte

La familia del torero todavía no se imagina que deberán de aprender a vivir sin él. Los primeros días sirvieron para intentar digerir lo sucedido, un proceso que todavía están intentando llevar. «Son casi 91 años. Es ley de vida, supongo. Hasta hace cinco minutos no había derramado ni una lágrimas porque no me lo creía. Piensas que no vas a volverle a ver, entonces te das cuenta de que no podrás abrazarle más», explicó el DJ frente a las cámaras.