La colaboradora y el periodista han vuelto a verse las caras en Mediaset. En su reencuentro, el colaborador se ha mostrado cabizbajo y no le ha dirigido la palabra a su ex.


Marta López y Alfonso Merlos han vuelto a verse las caras en los platós de Telecinco. Cuatro días después de que estallara en las redes sociales el polémico video de una joven semidesnuda (Alexia Rivas, cuya identidad reveló SEMANA) paseando por el salón de la casa del colaborador de ‘Ya es mediodía’, la ex pareja se ha reencontrado en directo. El momento, que sin duda será uno de los más recordados de la historia de la cadena, ha estado marcado por la fría reacción del periodista.

La ex concursante de ‘Gran Hermano’ visitaba el plató de ‘Sálvame’ para hablar del «engaño y el dolor» sufrido tras la traición de quien ha sido so novio hasta hace unos días. Una vez más, Marta hablaba a corazón abierto de lo «humillada» que se siente después de que toda España haya sido testigo del triángulo amoroso en el que la ha involucrado el analista y tertuliano.

En un momento de la entrevista, Jorge Javier Vázquez ha animado a Marta a visitar el plató contiguo al de ‘Sálvame’ para ver a Merlos. Éste participaba en ‘Todo es mentira’, de Risto Mejide. La colaboradora accedía a visitar a su expareja, sin ocultar sus nervios. «Estoy pasando un mal trago y estoy aquí por ti», le recordaba a Jorge Javier. «Me estás poniendo en un aprieto. Tengo el corazón a mil», admitía. «Ahora entiendo qué sentían los del Watergate», confesaba el presentador cuando ya se encontraban a apenas dos metros de Alfonso Merlos.

Merlos, cabizbajo al ver a Marta

Cuando Jorge Javier y Marta se han presentado en la mesa de debate donde estaba sentado Merlos, éste no podría dar crédito. Marta le formuló una pregunta: ¿Me has pedido disculpas porque has podido imaginarme que me has ofendido o porque realmente me has ofendido?».

«No voy a responder a estas preguntas. Ya he dicho lo que quería decir. Ya lo he planteado todo», decía el periodista, cabizbajo y sin mirar a Marta a los ojos. «No has dicho todo lo que tenías que decir«, matizaba Marta. «No voy a contestar. He estado hablando esta mañana con Ónega, con Ana Rosa Quintana. No voy a entrar en más cuestiones», insistía el tertuliano.

En cuestión de segundos, Merlos ha recogido sus cosas y ha salido escopetado de los estudios de Mediaset. Ni un saludo a Marta. Ni una mirada. Tampoco unas disculpas públicas, aprovechando que la tenía delante. Lo suyo ha sido una huida inmediata. «Jorge madre mía, como estáis. Estáis fatal de la cabeza. Sois terribles«, le decía a Jorge Javier, quien ha seguido sus pasos, micrófono en mano, mientras abandonaba el set.

«¿Vas a casa ahora? ¿Vas a salir a cenar?», le preguntaba el de Badalona, con sorna. «Es evidente que no quiero decir nada», contestaba Merlos.

«No ha tenido valor»

Marta lamentaba la actitud de su exnovio al verla. «No ha tenido valor», admitía. «Me siento ridícula porque no quería venir a ver a este señor».

Poco ha tardado Jorge Javier en dar su valoración sobre el reencuentro. «Creo que ha sido muy frío contigo». La colaboradora ha dejado claro que ha accedido a reencontrarse con su excompañero sentimental porque conoce bien la dinámica de su oficio en la cadena: «Sé donde estoy trabajando. Me lo has pedido y te he acompañado. Esto no lo hubiera hecho en mi vida».

A la joven la han arropado los colaboradores del programa, que no han dudado en criticar la actitud de Alfonso Merlos. «A mí este señor no me pone un dedo encima ni aunque fuera el último hombre de la Tierra«.

«Necesito unas disculpas públicamente»

«No es la primera vez que me ponen los cuernos. Pero es la primera vez que me humillan públicamente«, confesaba Marta. Aún no puede creerse todo lo que ha vivido en los últimos días. «No quiero seguir con esta guerra. Podría haberme dicho: Marta, te se ido infiel. Y no pasa nada. Yo necesito unas disculpas públicamente». 

«De repente me vengo arriba, de repente lloro, siento rabia, vergüenza, me sale la ira… de todo». Así explicaba Marta cómo se siente en estos momentos. «No tengo que demostrar nada a nadie. No tengo que justificarme. Además de cornuda, apaleada».