El fatídico 13 de mayo de 2020 quedará para siempre marcado en la memoria de Alessandro Lequio y Ana Obregón. Ese día fallecía su hijo, Álex Lequio, de tan solo 27 años, tras dos años luchando contra el cáncer que padecía. La noticia de su fallecimiento conmovía a los españoles. Casi todos hemos sentido como nuestra la pérdida de un joven al que hemos visto crecer y cuyos progenitores forman parte del imaginario cultural de nuestro país.

Tras el fallecimiento de Aless hemos visto imágenes sobrecogedoras de su último adiós: desde el abrazo en el que se fundieron sus padres tras visitar el tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona, los rostros de dolor de sus seres queridos en su entierro en Madrid o la mirada perdida y triste del italiano en una de sus visitas al domicilio de la actriz.

Una pareja unida ante la adversidad

Han sido días muy duros para la expareja, que se mantiene más unida que nunca ante tan terrible pérdida. En cierto modo, las últimas jornadas también han sido de duelo para quienes apreciamos o hemos seguido la intensa trayectoria profesional y personal de Ana y Alessandro. Porque aún nos estamos haciendo a la idea que no volveremos a ver a la presentadora o al colaborador posando junto a su hijo.

No se repetirán más las escenas en las que madre e hijo se abrazaban, se besaban o se cruzaban miradas cómplices en photocalls, fiestas o presentaciones que eran foco de las cámaras del ‘papel couché’. No. Nuestras retinas ya no serán más veces testigo de tanto amor de verdad. Como el de tantas madres y padres hacia sus hijos. Solo que el suyo era un cariño compartido y a la vista de todos, propio de quienes trabajan de cara al público y, además, son reyes del corazón, como Ana y Alessandro.

Repasamos el álbum familiar de Álex Lequio

Decía Cicerón que «la vida de los muertos está en la memoria de los vivos». Por eso desde SEMANA queremos recordar, una vez más, al niño que mordía la alcachofa de los micrófonos de la prensa. Al que acompañaba travieso a su madre en sus míticos posados de verano. Y al que hacía derretir la mirada de su madre siempre que lo tenía cerca.

He aquí las imágenes del álbum familiar que desvelan detalles en los que, quizás, no nos habíamos fijado antes. O sí. Pero merece la pena recordarlos. Repasamos esos ojos que se miran con ternura, los detalles de unas manos que se acarician, la sutil postura de unos brazos que protegen, o unas sonrisas que no ocultan la dicha. Eso eran Ana y su hijo cuando estaban juntos: total y plena felicidad.

1Una familia unida

Cuando aún eran pareja, Obregón y Lequio solían posar al inicio de sus vacaciones estivales, en familia. La actriz, siempre pendiente de cada detalle, se encargaba tanto de atender a la prensa gráfica como de procurar que su hijo mantuviese la postura y la actitud adecuadas para ser fotografiado por los medios de comunicación.

2Ana, una mamá protectora

Esta foto de Ana con su hijo Álex data de 1998. La bióloga y actriz posaba con su hijo en una cancha de tenis. En su posado, Ana arropaba a su hijo de manera protectora, cubriéndolo con los brazos.

3Sonrisas de felicidad

Dicen que la cara es el espejo del alma. Los gestos no mienten. Las sonrisas de Ana y Álex en uno de sus posados de Mallorca, en 1998, no ocultan la felicidad de ambos.

4Las señales de la unión familiar

En el verano de 2004, durante unas vacaciones en Cádiz, volvíamos a ver a Ana mientras era fotografiada con Álex arropando su torso con sus brazos. Un signo inequívoco de protección e, incluso, se cierto sentimiento de posesión.

5Ana, pendiente de su hijo en todo momento

En marzo de 2005, Ana y Álex viajaban a Orlando para disfrutar del parque temático Disneyland. Mientras su hijo hablaba a través del móvil, su madre, atenta, no le quitaba ojo. Y aprovechaba el paseo para inmortalizar a su hijo con su cámara de vídeo.

6Siempre atenta y dispuesta a escuchar a su hijo

Si algo disfrutaba Ana de Álex eran los días de vacaciones. En más de una ocasión visitaron Miami, una ciudad que le encanta a la bióloga. En 2006, el gesto de su brazo por encima del hombro de su hijo mientras escuchaba con atención lo que éste decía da fe de su total dedicación en cada instante que vivía con su hijo.

7Juntos a rodas partes

En las navidades de 2007, Ana y Álex se escapaban a Marbella para disfrutar de unos días de descanso. Porque ella iba con su hijo a todas partes. Ella dejaba que su hijo manejara el volante del caddie mientras ella echaba un vistazo al campo.

8Inmortalizando cada instante

Durante la adolescencia de Álex, Ana no tenía inconveniente en compartir escapadas con los amigos o parejas de su hijo. Durante unas vacaciones en Roma, en 2010, veíamos a Ana tomando fotografías del joven con su novia de entonces.

9Una madre vigilante

Tras cumplir los 18 años, Aless se trasladó a Estados Unidos para cursar sus estudios en la Universidad de Duke. Ana y Alessandro viajaron con él para acompañarle en sus primeros días. Siempre preocupada por su hijo, la actriz lo acompañó en su primer paseo por el campus, visitó junto a él a los responsables del centro y procuró que nada quedara al azar.

10Álex arropa a sus padres en su 19 cumpleaños

El día que Aless celebrara sus 19 años, toda la familia se mostraba feliz. El joven acercaba los cuerpos de sus padres al suyo con un abrazo sobreprotector al que Ana, con una sonrisa de oreja a oreja, se entregaba por completo.

11La presentadora y su costumbre de sacar fotos

Siempre que había un encuentro familiar, Ana, consciente del valor de los pequeños momentos, sacaba la cámara para que el momento quedara grabado para siempre. Así la vimos durante una comida con el clan Obregón en un restaurante en La Moraleja, cerca de su casa, hace diez años.

12Tras los pasos de su hijo

Ana solía dejar que Álex caminara delante suya. Era su manera de darle protagonismo y, de paso, vigilar de cerca sus pasos. En la foto, durante unas vacaciones en Miami en el año 2014.

13Una relación marcada por la complicidad

Ana y Aless eran más que madre e hijo: eran cómplices. Su relación era excelente y disfrutaban el uno del otro. En sus salidas públicas era frecuente verlos caminar a poca distancia entre ellos, muy próximos.

14Gestos casi idénticos

Hasta compartían muecas y carantoñas. En 2014, durante una visita a un encuentro hípico, las cámaras captaron cómo se llevaban las manos a la boca casi a la misma vez y casi con idéntico gesto.

15Unos padres rendidos a su hijo

Otro ejemplo de lo que significan las miradas es cómo observaban Ana y Alessandro a su hijo: con cariño, atención y admiración. Verdaderamente embelesados.

16Máxima complicidad

Corría el año 2016. María Palacios, mujer de Lequio, estaba embarazada de la hija que tiene en común con el italiano: Ginevra. La familia al completo asistía a un acto benéfico  favor de la Fundación Came Came. Una vez más, Aless abrazaba a sus padres de manera  protectora con toda la extensión de sus brazos. Incluso daba un pellizco en el rostro a su padre, visiblemente feliz.

17Ana, derretida con su hijo

Otro gesto muy frecuente en las fotografías de Ana con su hijo es la manera en la que ésta apoya la cabeza sobre el hombro del joven. Una señal de entrega, de afinidad y de interés hacia la otra persona.

18Imitando a su hijo

Poco después de que diagnosticaran el cáncer a Álex, en 2018, la familia viajó a Nueva York para acompañar al joven en su primer tratamiento. Allí, sus padres posaron sonrientes y optimistas. Al igual que su hijo, los dos lucían gorras, como muestra de empatía y solidaridad total.

19Siempre positivos en su lucha contra el cáncer

Durante los dos años que duró la batalla de Aless contra el cáncer, éste solía compartir fotos con su madre en sus redes sociales. En la mayoría se mostraban positivos, sonrientes posando muy cerca el uno del otro.

20Las primeras señales de abatimiento

A comienzos de año Aless sufría una recaída, lo que le obligó a estar ingresado en una clínica de Madrid. En aquellos días úlel abatimiento se apoderaba de ellos. Su cabezas y barbillas mirando hacia el suelo indicaban tristeza y cansancio. Era inevitable entonces ocultar el dolor ante este nuevo revés en su estado de salud.

21La tristeza de los últimos días

Las instantáneas de los últimos días de vida de Aless, el rostro de Ana reflejaba al completo su desconsuelo. En cuestión de horas se produciría el fatal desenlace que dejaría rota la vida de sus padres. «Se apagó mi vida», escribió en sus redes horas después de su muerte.

22Aless, siempre en el recuerdo

Tras su triste pérdida, todos recordaremos la imagen que ha simbolizado estos dos años de lucha en la familia Obregón Lequio. Para siempre quedarán grabadas en nuestra memoria esas fotos de unión, de actitud guerrera, alejadas de dramas y victimismos. Imágenes que seguro servirán a quienes combaten esta enfermedad a no perder nunca la sonrisa. Porque la vida es un regalo y merece la pena aferrarse a cada instante.