Según ha podido saber la revista SEMANA, en exclusiva, Paloma Cuevas y su marido, Enrique Ponce, han puesto fin a su matrimonio.


Desde hace un par de años las cosas no iban bien y el matrimonio había comenzado a resentirse y desgastarse. Ambos se daban cuenta de que el amor que existía entre ellos se había acabado y que lo que les mantenía unidos era el que sentían y sienten por sus dos hijas, Paloma y Bianca. Así, después de valorar la situación y de mutuo acuerdo, Enrique Ponce (48) y Paloma Cuevas (47) han decidido poner fin a su matrimonio y a su vida en común.

Divorcio cordial

Según ha podido saber SEMANA en exclusiva, un despacho de abogados ultima los detalles para un divorcio que, en principio y por parte de los dos, se ha planteado de una forma amistosa, cordial y desde el respeto al amor que se han tenido y el cariño que aún se profesan. Pero no hay vuelta atrás. Ambos han intentado mantener una buena convivencia por el bien de sus dos hijas, pero la decisión está tomada y creen que es lo mejor para todos.

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Fuentes próximas a la pareja nos aseguran que no existen terceras personas por parte de ninguno de los dos, al menos que se conozca, y que la causa principal para tomar esta drástica decisión es el desgaste de la relación. Ambos quieren que todo se solucione pronto y Enrique está dispuesto a poner todo de su parte para que a su familia nunca le falte de nada. Para eso lleva arriesgando su vida en los ruedos durante tantos años. En cuanto a sus respectivas familias, ambas están al corriente de la situación por la que atraviesa la pareja desde hace bastante tiempo y, aunque les disgusta, asumen lo que sucede y respetan la decisión que ambos han tomado y que les lleva a separarse cuando tan solo les quedaba un año para celebrar sus bodas de plata.

El comienzo de todo

Su historia de amor surgió porque Victoriano Cuevas, conocido profesionalmente como Victoriano Valencia, extorero y entonces apoderado de José Ortega Cano, llevaba a su familia de vez en cuando a los toros. En la plaza de Algeciras, siendo muy jovencito, Enrique no acertaba en el momento del descabello y Paloma, que estaba allí, le pidió a su padre que le ayudara en su carrera. En la primavera de 1992 Enrique y Paloma coincidieron en el hotel La Perdiz de la localidad jienense de La Carolina.  Victoriano había llevado a su familia a presenciar el festejo taurino en el que Enrique participaba ya como matador. Fue allí cuando el entonces apoderado de Enrique, Manuel Morillas,  los presentó ‘oficialmente’. Para los dos fue un flechazo. Aquel año la familia Cuevas pasó las navidades en Cali (Colombia) y allí fue donde Enrique y Paloma se enamoraron.

El torero coincidía con frecuencia en los burladeros de las plazas de toros  con Victoriano y un día se armó de valor para pedirle la mano de su hija, que era la niña de sus ojos. En octubre de 1996, Paloma y Enrique se casaban en la catedral Nuestra Señora de los Desamparados, patrona de Valencia. Se trató de un acontecimiento social muy importante por la gran cantidad de invitados  que asistieron, entre los que se encontraban miembros de la sociedad, la cultura, la política, la economía y, por supuesto, del mundo del toro al que pertenecen ambas familias. El enlace llegó a ser incluso retransmitido en directo por el Canal 9, valenciano, ya que el torero nacido en Chiva es muy querido y admirado en su tierra.

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Sus hijas tardarían en llegar: Paloma, nacida en abril de 2008, y Bianca, en enero de 2012, completaron la felicidad de la pareja, que ha vivido a caballo entre Madrid y la finca familiar Cetrina, situada en el termino jienense de Navas de San Juan. Dedicado al toreo Enrique, sobrino nieto del matador de toros valenciano Rafael Ponce, ‘Rafaelillo’, llevaba sangre taurina en las venas. Con tan solo 10 años, animado por su abuelo Leandro, ingresó en la escuela taurina de Valencia. Cinco años más tarde,  el 10 de agosto de 1986, debutó ante el público.  El 16 de marzo de 1990 tomó la alternativa en Valencia con Joselito como  padrino y Miguel Báez, ‘el Litri’, como testigo. Su confirmación tuvo lugar el 30 de septiembre del mismo año en Madrid con Rafael de Paula actuando como padrino y Luis Francisco Esplá como testigo. Entre sus logros, está haber lidiado más de cien corridas durante diez años consecutivos. Por otra parte,  Ponce es el primer torero que consigue ser nombrado académico, en concreto, de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Además, posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes. Su familia, el mundo del toro, sus amigos, la caza, la pintura y su afición a cantar son su vida.

Pero Enrique siempre ha reconocido que el mérito no ha sido solo de él: “Paloma es el gran apoyo que he tenido durante todos estos años. Es mi vida”, aseguraba. Paloma, su pilar Paloma, licenciada en Ciencias Empresariales, siempre encabeza las listas de las mujeres más elegantes de España. Sin estridencias, ha brillado en todos los actos tanto personales como profesionales a los que ha acudido dentro y fuera de nuestro país. Ella ha sido el pilar de Enrique durante estos 24 años, tanto en momentos complicados de su vida profesional, en los que graves cogidas han comprometido su salud, como en momentos personales difíciles, entre ellos, el fallecimiento de su querido abuelo Leandro a los 100 años de edad en 2013. También, por su parte, Enrique ha sido el gran apoyo de Paloma en todos estos años, especialmente, tras la desgraciada pérdida de Nano Valencia, hermano de su esposa, quien falleció de un infarto de miocardio, con tan solo 41 años, en la víspera de la Nochebuena de 2014.

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“Enrique es un hombre puro, profundo, auténtico, único, irrepetible, que me enamoró por su grandeza como ser humano y de quien, cada día, me siento más orgullosa”, ha dicho Paloma sobre su esposo. Durante su matrimonio, la pareja se ha relacionado con amistades muy destacadas del panorama social y cultural. Así, entre sus amigos personales se encuentran el rey Juan Carlos, Luis Alfonso de Borbón, Vargas Llosa o el futbolista Raúl González. También el cantante mexicano Luis Miguel, a quien Enrique considera parte de su familia y junto a quien le hemos podido ver cantando en alguna ocasión. La última, el pasado mes de mayo cuando nos sorprendieron interpretando el tema ‘Nada es igual’. Y es que la música es una de las grandes pasiones de Ponce, que hace 10 años colaboró con el grupo Materia Prima cantando una ranchera, cuyos beneficios fueron destinados a una causa benéfica. Ahora, Paloma y Enrique comienzan una nueva etapa vital, donde transitarán caminos separados. El amor de pareja se ha acabado, pero el cariño y el respeto permanece y ambos, según fuentes próximas, van a seguir siendo familia y queriéndose, no solo por haber compartido una vida juntos, sino también por el bien de sus dos hijas.