A pesar del dolor que le ha producido tomar esta decisión, la presentadora lo tiene claro: este año toca quedarse en casa.


Sin lugar a dudas, esta Navidad será una de las más distintas y especiales para todos y cada uno de nosotros debido a la situación de emergencia sanitaria por la que estamos pasando. Nuestros rostros más conocidos ya están haciendo sus planes para celebrar estas fechas tan señaladas y lo hacen teniendo en cuenta todas las restricciones que hay para evitar que no haya una tercera ola del virus. Así lo ha hecho Emma García, quien ha desvelado cómo va a pasar su Navidad «más extraña».

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A pesar del dolor que le ha producido tomar esta decisión, Emma García lo tiene claro: este año toca quedarse en casa. Así, la presentadora de ‘Viva la vida’ pasará estas fechas tan señaladas en su casa de Madrid junto a su marido y su hija y no pondrá rumbo a su tierra. «Unas Navidades extrañas. Me voy a quedar sin ver a mí queridísima familia«, contaba en el programa de Telecinco.

Además, reconocía que este año intentará cocinar y poner a prueba todos los trucos que cada fin de semana Javier Muñoz Calero, el cocinero del programa. Emma García es una gran apasionada de esta época del año y por ello, su espíritu navideño ha querido contagiarlo al resto de compañeros del programa y les ha comprado lotería para todos. «Yo comparto todo que compartir es vivir«, contaba entre risas.

Sin duda, han sido unos meses complicados para la presentadora, especialmente estas últimas semanas después de que tuviera que abandonar su puesto de trabajo después de dar positivo en coronavirus. Tras su negativo y su posterior vuelta al programa, la del País Vasco se emocionaba al recordar a sus padres y el hecho de tener que estar separados de ellos debido a la situación del país. «Quiero mandar un beso a mis padres porque les he dado un disgustazo a los dos. Me han cuidado fenomenal como tú lo hubieses hecho ama… y ya está… ¡Viva la vida!», decía.

Una reincorporación muy emotiva

Fue una reincorporación de lo más emotiva rodeada de sus compañeros de programa. “Tenía muchísimas ganas de veros, de sentiros, vengo un poco gilipollas, un poco sensible, por todo el cariño que he recibido”, señalaba tras ser recibida por un cálido aplauso e intentando no llorar en directo. Confirmaba que todo había ido fenomenal, pero que esas dos semanas que ha permanecido alejada de los focos no ha podido evitar dar «muchas vueltas a la cabeza en el mejor de los sentidos, después de tanto amor era imposible no recuperarme y no venir con energía y con todas las ganas del mundo».