Con el grupo ‘Il Divo’, Carlos Marín, había alcanzado la fama y el reconocimiento internacional, pero su trayectoria comenzó durante la infancia


Este domingo hemos lamentado la pérdida de una voz única. Carlos Marín, cantante de ‘Il Divo’, nos ha dicho adiós a los 53 años. El artista deja un vacío irremplazable en el grupo lírico del que formó parte los últimos 17 años. Sin embargo, su carrera comenzó a forjarse siendo tan solo un niño como un pequeño prodigio de la escena musical. Te contamos todos los detalles.

De padres españoles, nació en Alemania, pero con doce años se trasladó a Madrid a vivir. La música fue la gran pasión que guio su vida y que descubrió muy pronto. Con ocho años grabó su primer trabajo ‘El pequeño Caruso’, un primer álbum que contenía temas clásicos como ‘O Sole Mio’. Su voz destacaba entre las otras y comenzó a formarse con clases de canto, solfeo y piano en el Conservatorio Superior de Madrid. Entre sus maestros figuran grandes nombres como Alfredo Kraus y Montserrat Caballé. 

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A los 20 años ya contaba con una carrera que despuntaba. Su torrente de voz le abrió las puertas de la televisión, también de los musicales más importantes del país. Formó parte del elenco de ‘Los Miserables de Víctor Hugo’, ‘Grease’, ‘La Bella y la Bestia’ y ‘Peter Pan’. También de conocidas películas de animación, entre ellas, la versión española de ‘La Cenicienta’, e, incluso, de zarzuelas. Por supuesto, había protagonizado distintas óperas alrededor del mundo.

Con el grupo ‘Il Divo’ había alcanzado la fama y el reconocimiento internacional como una banda de referencia. El cuarteto formado por David Miller, Sebastien Izambard y Urs Bühler ha conseguido vender 28 millones de álbumes en todo el mundo. Cuenta con 160 discos de oro y platino en un total de 35 países. No solo eso, también fue un grupo revolucionario y pionero que mezcló la música clásica por primera vez con los ritmos pop. Hace diez años recibieron el galardón que les reconocía como el ‘Mejor Artista de la Década’ durante los Premios Classic Brit que tuvieron lugar en un enclave emblemático, el Royal Albert Hall de Londres.

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De mirada seductora y sonrisa cautivadora, le recordaremos como una gran figura de la canción. Así expresaba lo que sentía por el mundo de la música. «Cantar es mi forma de decir lo que siento, mi forma de vida. A veces cuando lanzo una melodía al público me siento triste al recordar cómo a mi padre, que lamentablemente ya no está conmigo, le gustaba esa canción, o la melancolía por el paso del tiempo, o la alegría… La misma alegría que sentía de niño cuando la canté por primera vez. Cantar es lo que me hace sentir vivo, así que gracias por permitirme seguir viviendo de lo que amo».

Una boda de cuento

Su trayectoria fue imparable e, incluso, se atrevió con la producción musical. En esta caso de la cantante Geraldine Larrosa, conocida artísticamente como ‘Innocence’, con la que también estuvo casado. Mantuvieron una relación sentimental durante 17 años. En 2006 se dieron el «sí, quiero» en el marco de una boda mágica celebrada en Disneylandia en la que el cantante se convirtió en una auténtico príncipe. El matrimonio solo duró tres años. En 2009 tomaban la decisión de divorciarse, pero siempre han presumido de estar muy unidos, tanto es así que él era padrino de la hija de Geraldine, de 9 años.

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Carlos Marín vivió la primera ola de la pandemia del coronavirus en su casa de Madrid. «Estoy solo, soy el único soltero del grupo y me ha tocado quedarme en soledad en mi dúplex de Madrid que es la ciudad de España mas afectada, pero bueno tengo una terraza como un loft muy grande y tomo el sol y respiro un poco de aire puro», afirmó el año pasado a la revista ‘Caras’. El artista concluía con una frase que hoy, cuando sabemos que ha fallecido a consecuencia del coronavirus, resulta más que dura. «Entre todos unidos seguiremos ganándole la guerra a este virus».