Leopoldo Luque, el joven médico de Maradona, ha sido imputado acusado de un delito de homicidio culposo y ahora deberá demostrar que actuó bien a la hora de tratar al futbolista. La familia mantiene que su actuación desencadenó su muerte


La muerte de Diego Armando Maradona ha dejado a millones de aficionados desconsolado y es que la estrella argentina del fútbol ha fallecido a los 60 años bajo una estela de misterio e indignación, pues son muchos los que consideran que se han producido supuestas negligencias médicas que derivaron en el fatal desenlace y que bien podrían haberse subsanado, con el resultado de que Diego Armando Maradona ahora estaría vivo, aunque no del todo sano. Al menos eso es lo que señalan muchos de sus seguidores, así como también algunos miembros de la familia del veterano futbolista, que acusan sin pesar al médico de haber cometido supuestas irregularidades en su caso y que ahora con su muerte deberá responder ante ello delante de un juez. Y, al parecer, sus quejas han dado sus frutos, pues acaba de ser imputado.

Ahora, la justicia argentina investiga el complejo proceso que llevó a Diego Armando Maradona al fatal desenlace. Un proceso judicial que ha puesto el foco de atención en su último médico personal, el doctor Leopoldo Luque, que acaba de ser imputado en una causa preliminar bajo la posible acusación de un delito de homicidio culposo. Aunque aún no se han podido demostrar las irregularidades que desde muchos espacios distintos se están denunciando, el doctor deberá ser sometido a una investigación exhaustiva para determinar si efectivamente ha habido una falta por parte del facultativo que pudiese justificar la muerte del futbolista, a consecuencia de un paro cardiaco. Así, ya este mismo domingo por la mañana se ha registrado su domicilio, así como la propia consulta de Leopoldo Luque.

A sus 39 años, Leopoldo Luque vivió en 2018 el gran honor de ser nombrado el nuevo médico personal de Diego Armando Maradona. Todo un honor, que ahora le cuesta el respeto profesional, al menos entre aquellos seguidores del futbolista que le acusan de haber cometido graves negligencias que han conllevado a la muerte de su ídolo. La primera, según ellos, es recomendar la última operación del jugador argentino para tratar el edema cerebral a comienzos de noviembre. Una intervención para tratar de eliminar las consecuencias de una estrepitosa caída sufrida en su domicilio cuando se encontraba en dudosas condiciones. Ahí el médico poco pudo hacer.

Como cabría esperar, el neurocirujano, que goza de una buena reputación entre sus compañeros de profesión, se ha mostrado muy sorprendido al conocer la decisión judicial de imputarle de un supuesto delito de homicidio culposo en la muerte de Diego Armando Maradona. Es conocedor de que esta investigación puede afectar gravemente su carrera médica, aunque salga victorioso, dado que la repercusión mundial que está teniendo esta historia amenaza los cimientos de su existencia.

Es por eso que desde su entorno más próximo aseguren que está “devastado anímicamente” por haber sido imputado en este turbio caso. También han querido defender su buen hacer a la hora de tratar un paciente como es Diego Armando Maradona, muy mal enfermo, dado que siempre ponía pegas en el tratamiento a seguir, poco afín a respetar las decisiones y directrices médicas y, por qué no decirlo, con un historial de uso y abuso de sustancias ilegales que no han ayudado a que su organismo se recuperase tras la agresiva operación cerebral. Y es que, por mucho que pudiese hacer mal el médico, no hay que olvidar que el cuerpo del futbolista estaba muy malgastado por los excesos.

No obstante, la polémica sigue persiguiendo a Leopoldo Luque, especialmente desde que aprovechase la popularidad de su paciente para causar revuelo en las redes sociales. Así hizo el pasado 14 de noviembre, diez días después de su operación cerebral para tratarle el edema, cuando el doctor publicó una foto abrazado a Maradona con una venda en la cabeza protegiéndose los puntos. La familia se quejó de esta acción viral y denuncian que desde entonces el doctor habría perdido el dominio de sus propios movimientos, como así comprobaron días después.

Foto: Instagram

Tras la operación y por la decisión de Maradona de seguir su recuperación en su propia casa, dos enfermeros le atendían en su domicilio en todo momento. El del turno de noche acabó su jornada y comprobó que el paciente seguía con vida a las seis de la mañana. No obstante, al entrar su relevo surgió el problema. El futbolista sufría una insuficiencia cardiaca que derivó en un edema agudo de pulmón. Eso sí, este enfermero mintió en un primer momento y aseguró que el jugador estaba perfectamente cuando entró, que incluso le sintió levantarse para ir al lavabo. No obstante, los registros desvelan que no fue así, no se levantó, murió durmiendo y se percataron de esto la psiquiatra y el psicólogo del argentino, que llegaron a la mañana siguiente y vieron que su inactividad no era compatible con la vida. Llamaron a su médico y Leopoldo Luque, tras unos minutos, no pudo más que anunciar la muerte al mediodía.