Las víctimas de Harvey Weinstein le han condenado en las puertas de los tribunales de Nueva York. El siguiente vídeo muestra la manifestación de actrices


Las actrices Rosanna Arquette y Rose McGowan han encabezado una peculiar manifestación a las puertas del tribunal de Nueva York, donde se celebraba el juicio contra el afamado productor de Hollywood, Harvey Weinstein, señalado por más de un centenar de actrices y demás profesionales del cine como acosador sexual.

Los abusos sexuales de Weinstein han sido un punto de inflexión para condenar los abusos sexuales en la industria cinematrográfica, que tuvo repercusión en el resto de países y que ha puesto en jaque a los depredadores sexuales que se aprovechaban de su privilegiada situación de poder para coaccionar a sus víctimas a que mantuviesen relaciones sexuales con ellos para así proteger su carrera profesional.

Ahora, esto está en juicio y las víctimas ya no están dispuestas a callar más. Es por eso que Rosanna Arquette y Rose McGowan, junto a un nutrido grupo de víctimas de Weinstein, se han unido a las puertas de los tribunales para defender su honor, la veracidad de su testimonio y condenar a aquellos que han querido ponerlo en duda o restarle importancia en los últimos meses: “Se acabó el tiempo del acoso sexual en los lugares de trabajo. Se acabó el tiempo de acusar a las supervivientes. Se acabó el tiempo de las disculpas vacías sin consecuencias”, demandan las actrices, que desean para Harvey Weinstein una condena ejemplar por sus delitos de abuso sexual. “La verdad prevalecerá y, tanto si es en este proceso como en el futuro, Harvey Weinstein rendirá cuentas por sus acciones”, sentenciaba Arquette.

Rose McGowan, por su parte, aseguraba que “he venido hoy para estar hombro con hombro con estas otras mujeres que tú, Weinstein, también has herido y para ser voz de quienes no la tienen”. Y es que muchas víctimas no lograron triunfar en el mundo del cine por no aceptar los abusos sexuales del productor, mientras que otras callan para no derrumbar su carrera. Por fortuna, cada vez son menos las que deciden silenciar a los acosadores y optan por situarle en el lugar donde merecen estar: ante un juez escuchando los testimonios de sus víctimas y siendo juzgados por ellos.