La cantante se ha abierto en canal y ha hablado del duro camino que tuvo que seguir para luchar contra la ansiedad y la depresión.


Adele ha vuelto por todo lo alto a la esfera pública y cuenta los días que faltan para que llegue el día del lanzamiento de su nuevo disco, «30». Hasta entonces, la británica se ha abierto en canal y ha explicado que su «devastador» divorcio ha inspirado gran parte de las nuevas canciones de su nuevo trabajo. De la misma forma, la cantante ha hecho pública la batalla en la que se ha visto envuelta para hacer frente a todos sus problemas de salud mental.

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Adele ha abierto su corazón a la revista ‘Rolling Stone’ y ha llegado a confesar que ha pasado por un duro proceso de divorcio con Simon Konecki, con el que estuvo casada dos años y tuvo un hijo en común. Sus problemas de salud mental comenzaron a partir de este suceso y desde entonces comenzó un duro camino para luchar contra la ansiedad y la depresión.

La cantante británica reconoce que en un primer momento no llevó bien darse cuenta de que su matrimonio había fracasado e insiste en que se sentía muy avergonzada por ver como la gente que tenía a su alrededor llegó a pensar que no fue capaz de hacer funcionar su matrimonio. «Yo sentí que no había hecho un buen trabajo«, admitía. Tras esto, Adele también tuvo que asumir su nuevo papel como madre soltera, algo que no ha sido nada fácil para ella puesto que su hijo de 9 años, Angelo, fue consciente de todo lo que ocurría.

Adele pasó por un auténtico «tsunami de emociones» y debido a la custodia compartida tuvo que pasar muchas noches a solas. Esto provocó que en varias ocasiones no quisiera levantarse de la cama y se quedara todo el día viendo Los Soprano. Sin embargo, la celebración de su 28 cumpleaños supuso un auténtico punto de inflexión para ella. En concreto, la interprete de «Easy On Mí» relató a la revista que fue uno de los pocos días en los que tuvo una actitud positiva ante el hecho de verse rodeada por su círculo más cercano. Pero no todo fue del color de rosas. A pesar de sentirse esperanzada, no llegó a emocionarse, pero reconocía que fue la primera vez que se metió en la cama feliz. Eso sí, al día siguiente no fue capaz de levantarse de la cama y buscó una excusa al ver todo el día la televisión para mantener su cabeza ocupada.

Se volvió adicta al gimnasio

Gtres

Una vez que cogió fuerzas, Adele cambió el chip y se dio cuenta de que tenía que hacer algo para mantener la mente ocupada y por ello comenzó a viajar y dejar de beber durante seis meses. «Me lanzaba a cualquier cosa que pudiera calmar mi ansiedad«, admitía. En medio de su vuelta al mundo, la cantante descubrió en un desierto en Arizona que era intolerante al gluten y que uno de estos efectos secundarios podía ser la depresión.

En todo este tiempo que ha estado alejada de los escenarios, la británica ha tenido tiempo para conocerse a sí misma y ha confesado que debido a todos sus problemas encontró en el gimnasio su mejor medicina. Se hizo adicta y esto provocó un asombroso cambio físico. «Me llegué a dar cuenta que podía transformar toda mi fuerza y mi cuerpo. Si podía llegar a hacer esto, también podía cambiar mis emociones y mi bienestar», explica la artista a la revista estadounidense.

Ahora, Adele pasa por su mejor momento y hace tan solo unos meses conocimos que la cantante estaba de nuevo ilusionada. En concreto, la ganadora de 15 premios Grammy mantiene una relación con Rich Paul, un conocido agente de la NBS. Ambos se conocieron en una fiesta de cumpleaños de un amigo en común. Después de varias citas a ciegas organizadas por sus respectivos amigos, la chispa surgió entre ambos. La artista ha reconocido que en un primer momento no se lo quiso contar a su círculo cercano para evitar que su romance se filtrara a la prensa. Ahora, no duda en gritar su amor a los cuatro vientos.