Aparte de éste, ¿cuándo ha sido el último café que has podido tomarte?
Soy adicta al café. Para mí la cafeína es imprescindible. Me encanta desayunar tranquilamente porque es mi comida favorita del día. No tengo mucho tiempo para otros cafés pero el de la mañana intento que sea relajado.

Se ha publicado de todo sobre ti, pero ¿conocemos realmente a la verdadera Carlota Corredera?
La Carlota que ve la gente en televisión es la real, no hay otras Carlotas Correderas. Otra cosa es que no todo el mundo sepa todo de mí a pesar de que se publican muchas cosas y de que yo sea una persona que cuenta y sea muy abierta

Cómo te gustaría que te definieran los demás.
Me encantaría que dijeran que soy buena persona porque para mí es lo más importante en la vida. Pero con todo lo que conlleva: una buena educación, unos valores… También hay algo que me gusta escuchar de mis amigos: que digan que soy generosa.

¿De quién has aprendido más en la televisión?
La primera persona a la que subdirigí y pude trabajar más cerca con ella es Ana Rosa Quintana. Para mí es un referente pero también tengo otros como son María Teresa Campos, Mercedes Milá y Jorge Javier. Con Mercedes no he trabajado pero sí la conozco y hay pocas personas que entrevistan como entrevista ella. Tanto María Teresa como Ana Rosa han hecho todo en este país. Y Jorge es el presentador con quien más he trabajado. Siempre que me pasa algo, le llamo a él. Me siento muy comprendida y me da buenos consejos.

¿Has sufrido de cerca la envidia?
Soy una persona tan poco envidiosa que me cuesta percibir las envidias. Es un sentimiento que me genera mucho desconcierto. No es tanto envidiar como criticar por envidia, tirar por tierra los méritos de alguien. Yo entiendo que a mí me pasan cosas que mucha gente desea que le pasen a nivel personal o profesional, pero no puedo entender que critiquen mi trabajo por eso. En la televisión, los egos y las ganas de ser el centro de atención y de destacar están muy acusados. A mí no me interesan las personas que no se alegran de que a los demás les vaya bien.

¿Cómo llevas recibir críticas hasta hasta por la ropa que te pones?
Estoy orgullosa de cómo he aprendido a tomarme todas esas cosas. He leído titulares destructivos que ya me los tomo a risa. Sé que lo que ha pasado conmigo a nivel boom de personaje público es llamativo porque, aunque llevo mucho tiempo trabajando detrás de las cámaras, llevo muy poco presentando, siendo personaje público. Y ha ocurrido un fenómeno para el que no tengo explicación, pero no pienso en la repercusion que va a tener lo que hago o digo. Si no, no podría vivir.

Para eso hay que ser una persona muy fuerte
Soy una persona muy fuerte, siempre lo he sido, pero también soy muy sensible y llorona, algo que sabe todo el mundo (risas). También soy empática, no me cuesta meterme en la piel del otro.

Por tu carácter y seguridad, puedes llegar a imponer.
Yo me troncho con lo de que impongo (risas). Soy consciente de que proyecto una imagen de mujer fuerte, dominante, y es algo inherente a mí, va con mi carácter. Tengo mucho carácter, lo que no significa tener mal carácter.

¿Qué significa la familia para ti?
Me he criado en una familia muy unida. Crecí rodeada del amor que mis padres se tenían entre ellos. Para mí el verdadero éxito está en llegar a tu casa y que las cosas estén bien allí, mi gran triunfo es mi familia. Al final eso es lo que da sentido a todo. Si tienes una vida profesional brillante pero en tu casa no estás bien con tu gente o contigo, nada tiene sentido.

¿Qué tuvo que hacer tu marido, para enamorarte?
A mí lo que me enamora es la verdad, la bondad y la gente que tiene valores. Soy una persona muy cariñosa pero que necesito recibir cariño también. Me cuesta la gente que no es cariñosa en general. Me ocurre hasta con mis amigos a los que, por cierto, se lo tengo que decir siempre porque no son muy cariñosos, no son tan besucones como yo.

¿Eres mejor madre o hija?
Soy muy buena hija, muy buena madre, pero no tengo ninguna duda de que lo mejor que he hecho en esta vida es a Alba de La Maza Corredera

¿Animarías a tu hija a seguir tus pasos?
Nunca le voy a decir lo qué tiene que hacer. Quiero que crezca feliz, llena de amor y libertad. Que ella decida y que Carlos y yo le podamos dar la mejor educación.

Sufriste la pérdida de dos personas muy importantes en tu vida. ¿Sigues acordándote de ellos cada día?
Siempre tengo presente a mi padre y a mi hermano. Es verdad que hay otras personas que ya no están como mis abuelas. En mi caso, tenía una relación muy especial con Maruja, la madre de mi madre. A todos les recuerdo todos los días. De alguna manera los sigo sintiendo a pesar de que, en el caso de mi padre, hayan pasado 23 años y 22 años de que falleció mi hermano. Pero forman parte de mi presente.

¿Tuviste que convertirte, de alguna manera, en cabeza de la familia?
Todo me pilló estudiando en Santiago. A los 3 años del gran drama, me vine a Madrid con todo aún muy reciente. Quien ha ejercido de cabeza de familia es mi madre pero es verdad que yo fui el apoyo principal.

Soy la hermana mayor, siempre he sido muy madura y responsable. Pero mi madre es la que nos sacó adelante y ya no éramos unos niños pero estábamos en una etapa complicada en la que podías perderte. El papel de ella fue ejemplar. Nos dio el ejemplo de poder vivir sin rencor, sin culpar al mundo de lo que te pasa. Siempre nos arropó y nos hizo creer que algún día volveríamos a ser felices y el tiempo le ha dado la razón.

De tu vida, ¿a qué momento te gustaría volver?
A cualquiera en el que pudiéramos a estar los cinco de mi familia.

¿Aún te quedan sueños?
¡Imagina que con 43 años no los tuviera! Aún me quedan muchos. Me encantaría escribir una novela y sé que lo voy a hacer pero ahora mismo no puedo porque necesita dedicación y entrega. Llevo casi dos años presentando y claro que me gustaría hacer más cosas, pero lo mejor de todo es que no tengo ninguna prisa ni ansiedad. La mayor parte del destino de las personas está escrito ya y las cosas van surgiendo y las oportunidades van apareciendo. Mantengo lo que siempre digo: tengo un plan B. Presentar depende de muchos factores que yo no puedo manejar y, si un día me dicen que tengo que recoger mis cosas, seré igual de feliz en la redacción por lo mucho que me gusta mi trabajo.

¿Cómo te ves dentro de 10 años? ¿con más hijos?
Me veo como madre de una hija preadolescente y me muero de miedo (risas). Yo siempre digo que quiero ir con tranquilidad, disfrutando de lo que tengo. Si vuelvo a ser madre seré feliz y si no vuelvo a ser madre también. Mi sueño está cumplido.

¿Qué pregunta le harías a Carlota Corredera si tuvieras que entrevistarla?
Qué echa de menos desde que es presentadora. Y la respuesta es no estar con los equipos. Ahora llego a la tele como una flecha, voy a la reunión, leo el guión, paso por vestuario, maquillaje y peluquería y me he perdido la vida de mis equipos. Yo formé el equipo de Sálvame con Raúl Prieto y me da pena no poder pararme con la gente para que me cuenten cómo les va la vida (rompe a llorar)

Han quedado posos en el café, ¿qué preguntarías a quien supiera interpretárlos?
No le preguntaría nada. Sólo le diría que hiciera todo lo posible para que, en esos posos, pudiera poner que mi familia va a tener salud.