¡Hola a todos! La semana pasada, Carlos Lozano, Alyson Eckmann y Kiko Rivera entraron como huéspedes del hotel de Guadalix de la Sierra. Pero, ciertamente es que unos han tenido más protagonismo que otros. Y no porque el programa se lo diera, sino porque han sabido jugar bien sus papeletas. Aunque también es cierto que lo de Kiko Rivera fue diferente… Ya se encontró el ‘pescado vendido’ a la salida del realityMientras que Kiko sí que abandonó la casa durante la pasada gala, la audiencia decidió que Alyson y Lozano se quedasen un tiempo extra dentro de la casa. ¿Los motivos?

Alyson y Carlos Lozano se quedaron en la casa por decisión de la audiencia.

Pues supongamos que fue porque Alyson se enrolló con Rubén, el mismo que también lo hizo con Miriam semanas atrás. Pues bien, suponemos que el rollo carpeta, y la fogosidad de la americana hacen que la audiencia quiera ver hasta donde están dispuestos a llegar. Que de momento incluso ya han pedido una hora sin cámaras. Esta edición está siendo de la más revolution pero en el sentido de que están revolucionadas las hormonas de los concursantes y las sábanas de la casa.

Alyson y Rubén en pleno ataque ‘romántico’.

Pero ahora bien. Y Carlos Lozano ¿por qué se ha quedado? Pues mira porque no podía ser tan cantoso de que Alyson se haya quedado para haber si hay tema o no con Rubén. En la edición de los VIPS, el presentador si que tuvo mucho más protagonismo del que está teniendo estos días en la casa. Pero creo que sabe muy bien de que pie cojea la audiencia y entra con el papel aprendido, porque incluso está manteniendo un acercamiento con Hugo, concursante que en la casa no lo quieren pero está visto que los tele espectadores sí. Yo consideré durante su programa a Lozano como un buen estratega, y mira que su comportamiento aquí tan señorial y aburrido me extraña.

Una de las cosas que más me han llamado la atención de Lozano es que durante el debate dominical y durante el posicionamiento de los concursantes para saber quien querían que fuera el expulsado, él se negara a hacerlo. No le pareció correcto que Alyson y él tuvieran que hacerlo. «No me parece ni correcto ni bonito que lo tengamos que hacer, por no hacerles daño ni por condicionar a la gente. Lo hago porque me obliga la organización». Seguidamente contó trece, que es el número de la mala suerte tal y como él dijo, y el que salió fue en contra del que se posicionó. Y le tocó a Juan. Carlos siguió diciendo que él no era concursante, etc, etc, etc…

Con su aire de chulería, que me encanta, se posicionó por obligación de la audiencia.

Y para cerrar el trío de invitados, hablar de la visita de Kiko Rivera, que aunque fue más efímera dejó grandes momentazos para la televisión, que no para ‘Gran Hermano’. En el plató mostró sus cicatrices, habló de su supuesta infidelidad a Irene Rosales durante una despedida de soltero en Punta Cana… Vamos lo típico de un concursante de ‘GH Revolution’. Pero ya hablé de ello en la anterior entrada y no voy a repetir lo que pienso.

Kiko Rivera abandonó el plató tras la información de la supuesta infidelidad.

Este próximo jueves llega la gala de Halloween. Que creo que es lo que más me gusta del concurso. Ya veremos cómo es la puesta en escena de esta edición. Y ya sea de paso, quiero que se vayan ya los vips, que no me pintan nada, por favor. ¡Centrémonos!