El presentador ha visitado el domicilio familiar. «Básicamente ha venido para estar con los niños, que le echaban mucho de menos», ha revelado Fabiola.


Este martes, Bertín Osborne ha visitado a quien todavía es su esposa, Fabiola Martínez. Apenas han pasado dos días desde que el presentador anunció su separación de la madre de sus dos hijos pequeños y quien ha sido su compañera en las últimas dos décadas. Sin embargo, ambos intentan mantener sus respectivas rutinas y siguen adelante con sus vidas sin romper costumbres que puedan afectar a los niños que tienen en común. Así, el cantante, que ayer se encontraba en Sevilla, se ha trasladado a la capital para visitar el domicilio familiar en Madrid.

Tal y como ha señalado Arévalo, gran amigo de Bertín, «ha ido a Madrid a verse y a estar con los niños». El humorista, que es una de las personas de confianza del madrileño, ha explicado a SEMANA que ve difícil una reconciliación. «Está triste. No es el Bertín de las risas». Sus palabras hacen honor a la verdad, ya que en las imágenes del conductor de ‘El Show de Bertín’ era fotografiado hace apenas 24 horas con el semblante visiblemente serio y preocupado. Son días en los que aún quedan cabos por atar y muchas cuestiones que decidir.

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La propia Fabiola ha confesado esta semana que aunque se trata de una decisión muy meditada por los dos, aún no saben cómo se organizarán en el futuro. De momento, ella se ha apuntado en un Máster en Administración de Empresas para aplicar estos conocimientos a su labor como Presidenta de la Fundación Bertín Osborne, un cargo que pese a la separación no piensa renunciar. Bertín, por su parte, está volcado en su trabajo en televisión.

En lo relativo a las cuestiones familiares, ambos tienen claro que desean perjudicar a los niños lo menos posible. Por este motivo intentarán seguir siendo una familia, aunque ahora tocará adaptarse a las nuevas circunstancias. Esto explica la visita del artista al que hasta ahora ha sido el hogar familiar. El cantante, presentador y empresario sabe que en estos momentos tanto sus pequeños como Fabiola necesitan más apoyo que nunca, así que estas horas en el domicilio suponen un importante paso en esta fase de adaptación que todos los miembros de la familia inician ahora.

«Fabiola es una mujer que adora. Y creo que está pasando un momento fatal. No la he querido llamar para no molestarla. El cariño que se tienen es muy grande», ha destacado Arévalo. «Pienso que no han dejado una puerta abierta, pero sí un resquicio». La venezolana se ha mantenido tranquila cada vez que las cámaras le han preguntado por la separación. «Estoy bien, no he visto mucho lo que se está hablando en televisión. Estamos tranquilos», ha recordado hace apenas unas horas. «Hemos hablado de muchas cosas, pero todavía tenemos que darles forma. Básicamente ha venido para estar con los niños, que le echaban mucho de menos».