La ex de Lequio está dispuesta a ayudar como guía espiritual a Ana Obregón para superar la muerte de su hijo Álex.


Tras la muerte de Álex Lequio, mucho se ha escrito sobre el duelo que afronta Ana Obregón. Perder a su único hijo ha sumido a la actriz y presentadora en una profunda tristeza. Un sentimiento que Antonia Dell’Atte comprende muy bien. En su entrevista con Boris Izaguirre en ‘Lazos de sangre’, la italiana ha confesado que comprende el sufrimiento de Ana, a quien está dispuesta a ofrecer ayuda emocional.

La exmujer de Alessandro Lequio se sentaba en el plató de la cadena estatal para hacer un repaso a su biografía y a sus 30 años en España. Sin embargo, su entrevista ofreció grandes titulares sobre la noticia que ha conmovido al país: el temprano fallecimiento del empresario a los 27 años después de dos años luchando contra el cáncer.

«Ana necesita una ayuda espiritual»

Al recordar la muerte del hermano de su hijo Clemente, la italiana confesaba su preocupación por la presentadora, a la que ve muy mal. «Creo que Ana necesita una ayuda espiritual», confesaba. Incluso se ofrecía como voluntaria para ayudarla como guía espiritual porque está muy cerca de Dios y «porque siempre he abrazado el bien. El bien te hace sentir bien. Cuando ha pasado esto, ¿por qué te ha pasado a ti?», aseguraba.

Tras este sorprendente ofrecimiento, Dell’Atte explicaba que ella se siente con fuerzas para ayudar a los demás. Ha pasado muchas vicisitudes en la vida y es una mujer fuerte. «Cuantas más veces me he caído, más veces me he levantado, siempre con positivismo y ayudando a los demás. Yo esto lo quiero regalar. Cuando nadie ha querido este bien lo que he hecho es ayudar a las mujeres que se liberen de su verdugo, que se liberen», añadía.

Al margen de su buena voluntad para echar una mano a Ana a salir del peor trance de su vida, la italiana volvía a su eterno ajuste de cuentas con la bióloga. De este modo, aparcaba su oferta como acompañante emocional para lanzarle un reproche que arrastra desde hace décadas. «He perdonado a una persona que mi pregunta siempre ha sido: ¿Por qué se ha sembrado tanto dolor hacia mí? Un dolor que se podía haber evitado. No se puede ocultar y para evitar ser víctima tienes que ir con la verdad», decía. Y confesaba que solo necesitaba «una palabra» por parte de Ana Obregón para haber desterrado antes sus rencillas. «Ana y siempre tendrá mi solidaridad siempre y cuando un día diga la verdad. Ella lo sabe. Hay mucha verdad que han puesto debajo de un cajón y ella necesita librarse de todo un mundo donde ella misma ha sido víctima de muchas cosas».

«Mi hijo y yo hemos rezado mucho»

En su encuentro con Boris, Antonia Dell’Atte hizo otra importante revelación. Afirmaba que tras la muerte de Aless envío mensajes de condolencias a Ana y a Alessandro. Pero ninguno de ellos le dio respuesta alguna. «Le he enviado un mensaje a Ana y nunca me ha contestado. Tampoco Dado. El mismo día y le dediqué en Instagram una canción de Battiato donde digo que este niño ha encontrado por fin la luz. Pasó el día 13 y no es una casualidad», señalaba.

Y aseguraba que ha encomendado a Dios para que vele por su alma. «He compartido el dolor porque mi hijo Clemente y yo hemos rezado mucho. Ella tiene que pedir ayuda de un guía espiritual», repetía. «Yo tengo mucha fe y cuando he pedido Dios: ‘Ayúdame. Dios se ha presentado». Ante las cámaras dejaba claro su «apoyo» y su «solidaridad» a Ana Obregón. «Sé que ella está pasando un momento…».

«Clemente no fue invitado a la misa»

Álex Lequio

Dell’Atte ha lamentado que su hijo se haya quedado sin su hermano sin haber podido disfrutar más de él por culpa del distanciamiento familiar. «Clemente lo ha vivido como un tiempo malgastado que quería recuperar. Sabes que los hijos no son nuestros, son de Dios. Le dije a Clemente: ‘Si lo has amado él late dentro de ti’. Clemente es mayor. Pero no se hace diferencia entre hijos. Somos todos iguales», subrayaba.

Asimismo, destapaba que el mayor de los vástagos del aristócrata no estuvo presente en el funeral no por vivir fuera de España. No acudió, simplemente, porque nadie lo avisó. «Clemente no fue invitado. Luego se enteró que había esta misa. Eso se lo tenía que haber dicho su padre. Primero fui yo y el padre se inventó cualquier cosa. Solo pidió que se leyera una carta. La carta no fue leída ni fue nombrado. Creo que de parte de Dado no hubo un pariente», se lamentaba. «Es un dolor que se ha puesto encima de otro dolor. Pero si ellos sentían que Clemente… No hay excusas. Uno lo llama y le dice: ¿Clemente, te gustaría venir? Y él dice: no puedo por la cuarentena. Por eso digo que he compartido mucho ese dolor de Ana».